Cambio climático: ¿Qué estamos haciendo por nuestras montañas?

Los efectos del cambio climático pueden no tener retorno y determinar la vida sobre la tierra para siempre. Las montañas también están siendo afectadas.

«Todos los días que no actuamos es un día en que nos acercamos un poco más a un destino que ninguno de nosotros quiere, un destino que resonará a través de las generaciones por el daño causado a la humanidad y la vida en la tierra». 

António Guterres (Secretario General ONU)

Hoy, 11 de diciembre, Día Internacional de las Montañas, no está de más recordar las palabras lanzadas por António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a los gobernantes, líderes y población mundial en general, el pasado mes de septiembre de este año.

El mundo corre el riesgo de cruzar el punto de no retorno sobre el cambio climático, con desastrosas consecuencias para las personas de todo el planeta y los sistemas naturales que las sustentan. 

Para frenarlo, se ha de detener el aumento de la temperatura en menos de 2 grados centígrados y trabajar para mantener el aumento lo más cerca posible de 1.5 grados centígrados a nivel global. Por ello, Guterres exhorta a los líderes mundiales a respetar el Acuerdo de París que se estableció hace tres años. 

«En pocas palabras, debemos frenar las emisiones mortales de gases de efecto invernadero e impulsar la acción climática», afirmó el jefe de la ONU en su momento. 

De acuerdo al informe, desde 1990 ha habido un aumento del 41% en el efecto del calentamiento por los diversos gases de efecto invernadero en el clima, conocido como «forzamiento radioactivo».

Uno de los territorio que más están sufriendo las consecuencias del cambio climático son las montañas. En nuestro país, por ejemplo, se estima que para el 2020 no queden glaciares;  pero no es distinto a lo que sucede en España con el glaciar Monte Perdido y tantos más alrededor del mundo. 

La temperatura ambiental va en aumento. Las ciudades crecen desordenadamente y la mayor concentración poblacional de México está precisamente en las faldas de nuestros volcanes. 

Las montañas son cruciales para la reducción del riesgo de desastres naturales. Las variaciones climáticas están provocando catástrofes. Las avalanchas, los flujos de lodo y los deslizamientos descienden hacia las tierras bajas, arrasando y desnudando las zonas forestales, inundando las comunidades y poblaciones.

En el 2017 los desastres naturales fueron los peores en la historia y generaron el mayor impacto negativo en la economía, costándole 225 millones de dólares a Estados Unidos. 

Por eso hoy, Día Internacional de las Montañas, debemos recordar su importancia ambiental, así como exigir a nuestros gobernantes tomar las medidas necesarias para frenar el calentamiento global lo antes posible.

Como montañistas, hemos de realizar un esfuerzo extra por dejar el mínimo rastro cuando visitemos las montañas, aplicar las tres R’s (reutilizar, reciclar y reducir). Porque para nosotros hay una regla: está permitido que las montañas nos cambien, pero no nosotros cambiarlas a ellas. 

Respetar las montañas, los ritmos de los seres vivos que habitan en ellas, cuidar su biodiversidad y dejarlas, si es posible, mejor de lo que los encontramos cuando llegamos, es imprescindible para proteger la vida en este planeta.

Estadísticas

* Al día se extinguen 150 especies de animales en el mundo.

* La intensidad de las tormentas eléctricas en el hemisferio norte ha aumentado, produciendo que hasta un 50% más de rayos toquen tierra en los Estados Unidos.

* En México se ha perdido el 40% de flora y fauna en los últimos 30 años y está en peligro otro 20%. 

* Los glaciares se derriten a una velocidad impresionante. En México, les quedan tan sólo 2 años de vida.

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COMUNIDAD DE DEPORTES Y ACTIVIDADES DE MONTAÑA:

En el Día Internacional de las Montañas no celebramos ascensos. Tampoco celebramos conquistas ni representaciones del juego en que el hombre se posiciona por sobre una naturaleza dominada.

De hecho, a nuestro parecer, el ascenso y la cumbre tienen, siempre, una importancia secundaria.

Más importante que la cumbre es la vida. La vida de la persona que asciende, sí, pero también la vida que se gesta, protege y desarrolla a partir del complejo universo de procesos que ocurren gracias a las montañas y entornos naturales.

Más importante que la cumbre es la inspiración y crecimiento que resulta de enfrentarnos a la inconmensurable belleza y abismo que la montaña representa. Más importante es la nueva realidad que una persona inspirada y consciente puede construir a partir de lo que la montaña le hace entender.

En el Día Internacional de las Montañas celebramos con humildad ser parte de un intrincado sistema que existió antes de nosotros y que nos verá partir. Celebramos la oportunidad que nuestra condición -como seres humanos- nos otorga para ser una fuerza positiva, en contraste con la obsesión que nuestra especie muestra por el consumo y la depredación.

Pero sobre todo, este día es un recordatorio de lucha. Es un recordatorio de que somos nosotros, la comunidad que ha visto el valor de la montaña, responsables de que otros lo también lo vean y actúen en consecuencia.