Los glaciares en México: breve historia de una desaparición anunciada

Por: Sofía Arredondo

Fotos cortesía de: Socorro Alpino a través de la HistoriaDiego Montaño

La historia de los glaciares en México y sus condiciones actuales pronostican su pronta desaparición. Es un problema que supera -por mucho- su impacto en lo deportivo.

La situación es triste: a los glaciares mexicanos les quedan muy pocos años de vida. Al momento de regresión actual (que no significa otra cosa sino que no estamos en periodo de glaciación) se suma la contaminación y el calentamiento global. Por ello, los glaciares viven un proceso de descongelamiento muy acelerado. Pero, vayamos por partes.

¿Cuál es la realidad detrás de lo que tantos montañistas hemos visto directamente en los glaciares? Para responder, nos pusimos en contacto con alpinistas veteranos, geólogos y arqueólogos especialistas en el estudio de los glaciares de los volcanes mexicanos para conocer su situación.

Historia de los glaciares, a grandes rasgos

Arturo Montero especialista en arqueología de alta montaña y Premio Nacional Forestal, así como Alejandro Torre Cid del Prado, geógrafo, quien participó en el Programa del Monitoreo de los Glaciares de México, de 1999 a 1995, dirigidos por el Dr. Hugo Delgado Granados (director del Instituto de Geofísica de la UNAM, montañista y alpinista, con maestría en volcanismo y doctorado en glaciología en Japón) nos cuentan la historia de los glaciares en México.

Los periodos de glaciación son etapas naturales en las que las temperaturas bajan mucho, y estamos lejos de encontrarnos en una de ellas. 

Hace entre 20 mil y 17 mil 500 años sucedió la primera glaciación: la de Hueyatlaco. El Paso de Cortés, en el Iztaccíhuatl, tenía glaciar. La Cuenca de México tenía grandes lagos, así como el Valle de Puebla y de Tlaxcala. En esta zona habitaban tigres diente de sable, camélidos, équidos (especies de caballos) y mamuts, entre muchas otras especies hoy desaparecidas.

Más tempranamente, hace unos 17,500 años o menos, ya había presencia del hombre de Valsequillo. Las masas del hielo llegaban a tres mil metros sobre el nivel del mar. Eso significa que el conejo Teporingo, endémico de la alta montaña de México, habitaba más abajo que donde hoy se encuentra.

Hace entre 17 y 14 mil años sucedió la glaciación Hueyatlaco II, cubrió hasta los 3mil 500 metros sobre el nivel del mar.

El siguiente período de glaciación: la Milpulco, sucedió hace entre 12 mil y 10 mil años. Los glaciares descendieron hasta 3810 msnm. Después vino el período Milpulco II, hace entre 8 mil 300 y 7 mil años, momento en el que el hielo bajó hasta los 4050 msnm.

Finalmente, la última glaciación fue la de Ayoloco, entre hace 500 y 150 años. El glaciar bajó hasta 4300 msnm. Produjo al menos 14 glaciares, la mayoría con 1km de largo.

La última edad de hielo fue del año 1600 a 1850, es decir, hace doscientos años. Se conoce como la Pequeña Edad de Hielo. En ese momento, el glaciar bajó a 4ooo msnm.

Ahora estamos en un periodo de regresión, potencializado por la contaminación y el efecto invernadero. Se conoce como un interglaciar, es decir, hace más calor. Sobre todo, desde 1980 hasta la fecha. 

Lo que esto significa es que, no sólo el hielo se queda más arriba sino que el bosque también sube. El bosque gana altura. Hoy pueden encontrarse ejemplares de árboles a 4120 msnm, mientras que antes no pasaban los 4 mil metros.

Las principales altas montañas de México se encuentran en el centro del país, donde está la mayor concentración de población: 30 millones de personas. Se le conoce como la gran mancha urbana.

El pronóstico de los estudios recientes

En 1997, el Dr. Hugo Delgado afirmó que en 15 años los glaciares del Izta habrían desaparecido y le dio mucho menos tiempo de vida a los glaciares del Popocatépetl. Y así fue. En 2005 el glaciar central, el del Ventorrillo y los de la vertiente oriente del Popo ya no existían.

Actualmente, según los datos de Jorge Neyra Jáuregui, en su libro “Las montañas de México y una de Guatemala”, los antiguos glaciares han retrocedido 400m de altura.

«Hice alpinismo desde hace 41 años. Trabajé para una compañía, Mountain Travel, que traía estadounidenses a realizar un circuito por las montañas: el Nevado de Toluca, el Popo, el Izta y el Pico de Orizaba. Recuerdo que en el 81′ había glaciares en la cara oriental del Izta que ya no existen. La última vez que fui fue hace como 15 años y ya no había hielo en el Techo, sólo granizo negro. Se perdieron partes de hielo que ayudaban a orientarse en la montaña.» – David Nájera (alpinista mexicano)

En los últimos tres años los glaciares en el Izta se han convertido en una ilusión. En el centro de «la panza» hay hielo constante, pero la capa es de tan solo 40cm, aproximadamente. Hoy queda sólo el 2% de los glaciares que algún día hubo.

«Llevo treinta años escalando. Recuerdo que en el Izta, la arista para entrar a la panza era de un metro y medio de desnivel, es decir, era plano. Ahora tenemos un desnivel de más de 10 metros. El glaciar del lado del Popo lo empezabas a subir arriba de las Cruces, hoy ya no existe.
En el Pico de Orizaba, el glaciar llegaba hasta la lengueta y ahora está 40 metros más arriba de las Cruces de Guadalajara.» – Jorge Belmont (coordinador Brigada del Socorro Alpino de México, alpinista mexicano)

En el 2007 había tan solo una superficie cubierta del 4% en relación al hielo que había en 1850 en el Izta. De 1959 al 2009 se perdió poco más del 80% del área glaciada, señalaron los investigadores consultados.

«Empecé a hacer alpinismo hace 45 años. Recuerdo que en el Izta, la Arista de la Luz era una hermosura. Hay fotos con 500 excursionistas de CEMAC pasando por ahí. Hoy en día es imposible, ya no es ni hielo negro. Sólo es para expertos y cuando nieva mucho. Era una arista increíble, con exposición hacia este y oeste, y con vistas al Ala de Ángel, una formación de hielo por el viento, muy sólida, que un día se rompió y se fue para abajo. La Arista del Sol, recuerdo que también era hielo. En el Glaciar de Huilanco, al este, había murallas blancas; el lado noroccidental estaba precioso, el embudo de Ayoloco era una escalada hermosa en hielo. Poco nos queda por disfrutar. De un año para otro estamos perdiendo mucho hielo.» – Jorge Hermosillo (alpinista mexicano)

Respecto al glaciar de Jamapa, en el Pico de Orizaba, en 1950 se encontraba hielo a 4650 msnm. En 1990, la lengua del glaciar se encontraba a 4800 msnm. Es decir, en 25 años el glaciar retrocedió 150 metros.

Riesgos y consecuencias

  • Los glaciares desaparecerán. Se estima que para el 2020 en México no habrá hielo en los volcanes excepto en temporada invernal.
  • Otro periodo de glaciación está lejos en el tiempo.
  • Actualmente la práctica del alpinismo se ha vuelto mucho más riesgosa en el país. Con el derretimiento del hielo, el terreno se vuelve más peligroso, abrupto y maleable. Por ello, es necesaria la concientización de esta situación, así como una preparación técnica. 
  • Hoy hay menos humedad en el ambiente, y los glaciares se derriten a un paso acelerado; por ende, hay menos manantiales y menos agua. Este es, como afirman los investigadores Arturo Montero y Alejandro Torre Cid del Prado, un tema de seguridad nacional que va más allá de nuestro amor por realizar ascensos a montañas con hielo y nieve: si se acaba el agua en las montañas, se acaba el agua en la ciudad. 
  • No hemos actuado lo suficiente ante el daño tan grave que le estamos haciendo al planeta y, de forma importante, al futuro que tendrá que enfrentar el ser humano ante estos cambios.