5 de agosto, Día del Montañista: cinco razones para recordar y celebrar

Hoy, 5 de agosto, se celebra el Día del Montañista. Las siguientes cinco razones nos recuerdan qué es lo que verdaderamente debemos celebrar en nuestro día.

Hoy, 5 de agosto, se celebra el día del montañista. De acuerdo al calendario cristiano, se recuerda a “Nuestra señora de las nieves”, patrona de las actividades de montaña. Sin duda, para los montañistas puede ser hoy uno de los días más importantes a celebrar por obvias razones: es su día.

Sin embargo, si miramos más detalladamente, lo ideal sería que fuera un día celebrado por todos, no porque la humanidad deba venerar a los montañistas, sino porque si todos fueran, de algún modo, «montañistas», entonces habría más personas protegiendo y reconociendo la importancia de los espacios naturales, y especialmente las montañas.

Sí, hay muchos tipos de montañistas, pero aquí hablaremos del que verdaderamente merece una celebración y las siguientes son cinco razones que lo confirman y hacen del 5 de agosto un día verdaderamente especial.

Recordatorio de nuestro impacto

El 5 de agosto es un día que nos debería «mover» no tanto porque nos permite recordar los ascensos, récords y marcas personales que hemos logrado, sino para reafirmar la trascendencia que tiene, para bien y para mal, nuestra práctica, de modo que consigamos mejorar nuestra forma de convivir con las montañas, ¿cómo? Tan sólo si todos siguiéramos los consejos del No Dejes Huella, el avance sería mucho más grande.

-Te puede interesar, Pasos simples para ir al baño en la montaña sin dejar huella

A small toddler girl playing outdoors by the river in summer.

Reafirmación de que el montañista es quien «habita» la montaña, no quien la «ocupa»

Hoy, 5 de agosto, es un excelente día para reafirmar que el verdadero montañista no es quien traslada sus placeres y frustraciones de la ciudad a la montaña, con la convicción de alimentar su ego y sus caprichos. El montañista busca superarse, busca romper sus límites, crecer deportivamente hablando, pero también es quien aprende que la montaña no está ahí para su servicio, para cumplir sus deseos, para ocuparla, como sí lo está un gimnasio.

El montañista es quien no sólo pasa tiempo, disfruta y se desarrolla en la montaña, sino quien la habita. Habitar, a diferencia de ocupar, es vivir íntegra y conscientemente un espacio: el frío, el calor, las tormentas, los terrenos abruptos, las dificultades técnicas, son experiencias por medio de las cuales el montañista vive la montaña, converge en un universo de percepciones, imágenes y emociones que constituyen también el gran relato de su vida.

-Te puede interesar, PARA EL MONTAÑISTA, TODOS SON DÍAS (MUNDIALES) DEL MEDIO AMBIENTE-

Alone cabin in the woods

Reconocimiento de la importancia del patrimonio natural para mejorar nuestra calidad de vida

¿Quiénes, si no los montañistas, reconocen la importancia del patrimonio natural y no sólo a nivel personal, físico y mental, sino a nivel ecológico, económico y social?

Estar en contacto con la naturaleza fortalece capacidades físicas y mentales, proporciona un valor agregado para la vida cotidiana inigualable. Los montañistas, durante décadas, han recurrido al aire libre no sólo en busca de nuevas experiencias rodeadas de aventura y exploración, sino de un bienestar físico y mental que es difícil (muchas veces imposible) sustituir en las ciudades.

Lo siguiente es una obviedad: no hay manera de ser montañista sin tener acceso a las montañas. Quizá quienes realmente se encuentran en contacto directo con las montañas, además de los ecólogos, geógrafos, vulcanólogos, orógrafos y demás especialistas, son los montañistas. Ya sean alpinistas, senderistas, escaladores, corredores, o demás practicantes de actividades del cerro, los montañistas son (o deberían serlo) grandes defensores del patrimonio natural.

-Te puede interesar, EL MONTAÑISTA: UN EXPLORADOR QUE BUCEA HACIA EL MUNDO INTERIOR-

Glacier ice cave of Iceland

Defensa de un espacio que exige sus propias reglas de juego

El montañista entiende los entornos naturales como espacios para el desarrollo personal en el que puede jugar siempre y cuando sea con las reglas no impuestas por él mismo, sino por el lugar. El montañista sabe que está permitido que las montañas nos cambien, pero no está permitido que nosotros las cambiemos a ellas.

Concientización de que juntos, somos más fuertes

El montañista, el verdadero montañista, sabe que en su casa, la montaña, extender la mano, brindar ayuda, abrazar al prójimo, alentar incluso al desconocido, nos permite caminar juntos y no sólo para estar más seguros, sino para llegar más lejos. El montañista sabe hacer comunidad.

-Sigue leyendo, 5 RAZONES QUE HACEN DEL MONTAÑISTA EL MEJOR ALIADO DEL PATRIMONIO NATURAL-