Volcanes mexicanos: la visión de Ramón Espinasa, montañista y vulcanólogo

Entrevista al montañista, con casi 4 décadas de trayectoria y doctor en vulcanología, Ramón Espinasa Pereña, sobre los volcanes mexicanos activos y su monitoreo.

En el marco del VIII Foro Internacional Los Volcanes y su Impacto, que se celebró en el mes de abril, 2018, en Arequipa, Perú, mismo en el que el Dr. Ramón Espinasa Pereña participó, le hemos realizado una entrevista para platicar sobre su asistencia así como sobre los volcanes de México.

Ramón Espinasa es doctor en vulcanología, subdirector de riesgos volcánicos en el Centro Nacional de Prevención de Desastres CENAPRED desde el 2011 y practica montañismo y excursionismo desde hace más de 35 años. Tanto a nivel personal como profesional, Espinasa ha tenido un estrecho vínculo con los volcanes mexicanos. 

Como representante del CENAPRED, el Dr. Ramón participó, en Arequipa, Perú, en un taller sobre el mapeo de riesgos volcánicos que se han realizado en México, especialmente en el Popocatépetl y la Malinche. A su vez, asistirá al segundo encuentro de especialistas de observatorio volcánico de Latinoamérica. Finalmente, realizará una participación en el foro internacional sobre los volcanes y su impacto, un proyecto de evaluación de riesgo relativo a todos los volcanes de México. 

«En México tenemos 46 volcanes activos. Es imprescindible realizar un proyecto para detectar cuáles representan un mayor riesgo.» – Dr. Ramón Espinasa

Crater del volcán Popocatepetl. Imagen: SCT vía CENAPRED

El riesgo de un volcán se mide en relación a la vulnerabilidad de las poblaciones e infraestructura aledañas que pueden verse afectadas en caso de una erupción, así como al tipo de actividad que tiene un volcán. 

El Popocatépetl es, ahora mismo, el volcán que mayor riesgo representa en nuestro país, pues alrededor de 23 millones de personas habitan en sus inmediaciones.  

«Pero hay otros volcanes, además del Popo, que presentan riesgo y que no se les ha tomado en cuenta de forma seria. Por ejemplo, el Tacaná, en la frontera con Guatemala; su última explosión freática y fumarólica fue en 1986; asimismo el Ceboruco, en Nayarit, que tuvo su última explosión en 1870 que dañó enormemente a las poblaciones aledañas.» – Dr. Ramón Espinasa

De acuerdo a los proyectos de monitoreo de riesgo, en México se ha realizado una buena labor respecto a volcanes activos como el Popo y el Volcán de Colima.  También han sido monitoreados en algún momento el Pico de Orizaba, el Chichonal y el Tacaná. 

«El problema que sí tenemos, es la evaluación de otros volcanes que no están siendo monitoreados. Ese es el objetivo primordial, desarrollar la evaluación permanente de ciertos volcanes. Otros países aplican sus recursos. Eso sí, ningún país monitorea permanentemente sus volcanes activos, ni siquiera Estados Unidos, por cuestiones de optimización de recursos. Se puede monitorear un volcán activo y que este no tenga erupción por miles de años.» – Dr. Ramón Espinasa

Hay volcanes que no están siendo monitoreados porque, si bien se encuentran en un estado activo, como es el caso de varios de ellos en la Península de Baja California, estos no tienen poblaciones o infraestructura es sus inmediaciones y, por ende, no presentan riesgo.

«Pero, por ejemplo, el Pico de Orizaba, que tiene una población muy elevada a su alrededor que podría ser afectada, debería ser monitoreado constantemente.» – Dr. Ramón Espinasa

El momento de la erupción de un volcán no se puede pronosticar, pero lo que sí es posible detectar es si un volcán está teniendo mayor actividad. ¿Cómo? Justamente a través del monitoreo.

«Si se cuenta con los aparatos adecuados para observar fenómenos precursores, cambios químicos en el agua, en su movimiento, se puede determinar si se está acercando una actividad más importante.» – Dr. Ramón Espinasa

El estudio del riesgo de los volcanes, así como su monitoreo, es fundamental. Algunos de los volcanes más activos del continente americano son el Reventador, en Ecuador, el Soufriére Hills en la Isla Montserrat, el Arenal en Costa Rica, el Redoubt en Alaska, el Kilauea en Hawaii y el Popocatépetl en México. 

Chile es uno de los países con más volcanes activos de América; posee alrededor de 95. En Sumatra, Indonesia, hubo una de las erupciones volcánicas más grandes jamás registradas. Se trata de la explosión del Tambora en 1815.

Los volcanes son también un lugar donde puede apreciarse de manera directa el cambio climático que está viviendo nuestro planeta. 

«Hace 37 años las montañas mexicanas eran muy diferentes. En los volcanes mexicanos, la cantidad de hielo que queda es minúscula. Pero es algo que está sucediendo en todas las montañas del mundo y es alarmante la velocidad de su deshielo.» – Dr. Ramón Espinasa

Todos los volcanes mexicanos son áreas nacionales protegidas, ya sean Parques Nacionales o Áreas Naturales Protegidas. Lo que esto significa es que, desde el punto de vista legal, nuestras montañas están salvaguardadas.

«Sin embargo, hace falta crear conciencia social y dar una buena educación ambiental, pues cada vez son más las personas que visitan las montañas, y el deterioro y la cantidad de basura que uno encuentra es triste.» – Dr. Ramón Espinasa

Una de las formas en las que podemos contribuir con el freno de la contaminación de las montañas, es siguiendo estos consejos para dejar una menor huella ecológica con nuestro paso.