Montaña y soledad, un puente hacia el superhombre

Frases de Así habló Zaratustra, la célebre obra de Nietzsche que envuelve un profundo pensamiento relacionado con la montaña y la superación.

Hay un buen número de textos filosóficos que de alguna manera están, a veces entre líneas y otras abiertamente, relacionados con el pensamiento de los montañistas, de su perspectiva y su forma de entender la práctica de los deportes al aire libre en sentido profundo, con ese «llamado» de la montaña.

La lista es larga. En esta ocasión se extraen algunos célebres párrafos de Así habló Zaratustra, libro escrito entre 1883 y 1885 por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, que despiertan, quizá inevitablemente, pensamientos en aquellos amantes de la montaña. Al hacerlo, probablemente cometeremos el error de sacar de contexto las palabras de Nietzsche, y por supuesto, desde la mirada filosófica el acercamiento es pobre. No obstante, desde la otra cara de la moneda, tal vez son los montañistas quienes entiendan fácilmente porqué Zaratustra (el personaje de la obra) decidió retirarse diez años a las montañas con el fin de prepararse para su tarea: la de superar al hombre.

Por cierto, el Superhombre (Übermensch) según Nietzsche, es una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder. Esta voluntad de poder no es entendida como una libertad absoluta en la que se puede hacer lo que se desee; Nietzsche va más allá, el Superhombre no se deja llevar por las multitudes, se guía por sus pasiones y sentimientos, pero a su vez se domina a sí mismo.

El Superhombre, de acuerdo a Nietzsche, es un individuo que, dándole curso a su carácter y voluntad, ha organizado el caos de sus pasiones, convirtiéndose en creador de sí mismo y afirmando su vida sin resentimientos. Y ¿cómo descubre Zaratustra esto? pasando una larga temporada en soledad en la montaña.

«Mientras Zaratustra iba subiendo la montaña pensaba en las muchas caminatas solitarias que había realizado desde su juventud y en las muchas montañas y crestas y cimas a que ha había ascendido.
Yo soy un caminante y un escalador de montañas, decía a su corazón, no me gustan las
llanuras, y parece que no puedo estarme sentado tranquilo largo tiempo.
Y sea cual sea mi destino, sean cuales sean las vivencias que aún haya yo de experimentar, – siempre habrá en ello un caminar y un escalar montañas: en última instancia uno no tiene vivencias más que de sí mismo.»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«Es necesario aprender a apartar la mirada de sí para ver muchas cosas: – esa dureza
necesítala todo aquel que escala montañas.»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

Zaratustra ha estado en la montaña durante diez años, pensando y meditando. Cuando su sabiduría (profundamente filosófica y compleja) ya maduró, desea compartirla con los humanos y vuelve a la ciudad para realizarlo.

De acuerdo a Nietzsche, la naturaleza de la existencia, la vida (no sólo la humana sino cualquier vida) es algo que siempre debe tender a su propia superación. Nunca ha de estar satisfecha de sí misma; continuamente, en cada una de sus etapas, debe ir más allá de sí misma. La vida es un proceso de auto-trascendencia. Esta sabiduría aprendida en la montaña, se refleja en las siguientes citas de Así habló Zaratustra:

«¿Quién de vosotros puede a la vez reír y estar elevado? Quien asciende a las montañas
más altas se ríe de todas las tragedias, de las del teatro y de las de la vida.»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«Un peligroso pasar al otro lado, un peligroso caminar, un peligroso mirar atrás, un peligroso estremecerse y pararse. La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso.
Yo amo a quien no reserva para sí ni una gota de espíritu, sino que quiere ser íntegramente el espíritu de su virtud: avanza así en forma de espíritu sobre el puente.

Yo amo a quien es de espíritu libre y de corazón libre: su cabeza no es así más que las entrañas de su corazón, pero su corazón lo empuja al ocaso.» – Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«Yo os digo: es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella
danzarina. Yo os digo: vosotros tenéis todavía caos dentro de vosotros.»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«He encontrado más peligros entre los hombres que entre los animales, peligrosos son
los caminos que recorre Zaratustra. ¡Que mis animales me guíen!
» – Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha
podido hacer? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve
por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«Diez veces tienes que superarte a ti mismo durante el día: esto produce una fatiga buena y es adormidera del alma. Diez veces tienes que volver a reconciliarte a ti contigo mismo; pues la superación es amargura, y mal duerme el que no se ha reconciliado.
Diez verdades tienes que encontrar durante el día: de otro modo, sigues buscando la verdad durante la noche, y tu alma ha quedado hambrienta.
Diez veces tienes que reír durante el día, y regocijarte: de lo contrario, el estómago, ese padre de la tribulación, te molesta en la noche.»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«El hombre es algo que tiene que ser superado: y por ello tienes que amar tus virtudes, –
pues perecerás a causa de ellas.
» – Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«Todavía no eres libre, todavía buscas la libertad. Tu búsqueda te ha vuelto insomne y te ha desvelado demasiado. Quieres subir a la altura libre, tu alma tiene sed de estrellas. Pero también tus malos instintos tienen sed de libertad.
Tus perros salvajes quieren libertad; ladran de placer en su cueva cuando tu espíritu se propone abrir todas las prisiones. Para mí eres todavía un prisionero que se imagina la libertad: ay, el alma de tales prisioneros se torna inteligente, pero también astuta y mala.»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

«Muchos mueren demasiado tarde, y algunos mueren demasiado pronto. Todavía suena extraña esta doctrina: «¡Muere a tiempo!»
Morir a tiempo: eso es lo que Zaratustra enseña.
En verdad, quien no vive nunca a tiempo, ¿cómo va a morir a tiempo?»
– Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

Nietzsche es abiertamente despiadado e inflexible cuando condena al hombre promedio y sus deseos, mira al hombre como un ser que no se ha superado. Para él, el hombre debe deslindarse de todo aquello que lo ha configurado, ha de renovar las creencias y valores de la sociedad partiendo de sí mismo.

«He aprendido a escalar con ágiles piernas, con escalas de cuerda, he escalado elevadas alturas y elevados conocimientos. He llegado a la verdad por muchos caminos y por muchas maneras. El hombre puede llegar a superarse por numerosos medios y caminos. El hombre debe ser superado. ¡Supérate a ti mismo! Hasta el mejor debe ser superado.» – Friedrich Nietzsche en Así habló Zaratustra

Posiblemente Nietzsche se encontrara bajo la influencia de los relatos de las grandes hazañas de los alpinistas de aquellos tiempos, la llamada edad de oro: entre 1854 con el ascenso de Alfred Wills al Wetterhorn y 1865 con el ascenso de Edward Whymper al Cervino, época en la cual la mayor parte de los picos alpinos vieron su primeras ascensiones.

Quizá de las frases que aquí recuperamos, ésta última y la que afirma: «La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta«, demuestran que para Nietzsche la vida trata más de una aventura, un camino ascendente, de constante superación, desafío, de vivir cada día plenamente (así, tan trillado como suena) y que, sin duda, apuntan a la escalada de la montaña y sus alcances vivenciales más profundos.