La hija de Saussure (padre del alpinismo) que defendió la educación de las mujeres

Albertine Adrienne Necker de Saussure, hija del padre del alpinismo, científica, amante de la naturaleza y gran defensora de la educación de las mujeres.

Albertine Adrienne Necker de Saussure nació un 9 de abril de 1766, en Ginebra. Hija de Horace-Bénédict de Saussure, considerado padre del alpinismo, y  Albertine-Amélie Boissier, fue escritora, científica, así como una de las primeras defensoras de la educación para las mujeres, lucha a la que le dedicó su obra más importante, l’Education Progressive o Etude du Cours de la Vie (1828), y que continuó hasta el final de sus días.

Cuando tenía tan solo 10 años de edad su padre, Saussure, la introdujo en la ciencia como parte esencial de su educación, algo poco usual en aquellos años, y le sugirió iniciar un diario donde redactara sus investigaciones científicas que continuó a lo largo de toda su vida. Asimismo, la pequeña niña, ávida de conocimiento, acompañó a su progenitor en algunos viajes de estudio botánico y geológico y tuvo la oportunidad de mantener profundas discusiones de ciencia con reconocidos alquimistas de la época.

Sin duda la imagen de su padre fue crucial. Saussure reunió una impresionante cantidad de datos sobre Climatología, Hidrología y Botánica, pero también fue un gran luchador social, defensor una constitución más democrática para Suiza y promotor de la educación pública para todos. En 1793 prestó el juramento voluntario de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Con su ascenso al Mont Blanc el 3 de agosto de 1787 nacería el alpinismo como lo conocemos hoy en día.

A los 19 años, Albertine se casó con Jacques Necker, un famoso botánico con quien trabajó en conjunto en su carrera científica y a quien le ayudó con la redacción de sus conferencias para la Academia de Ginebra. Pero Albertine dedicó la mayor parte de su tiempo y sus estudios a la educación, fundamentalmente la de las mujeres.

Su obra l’Education Progressive o Etude du Cours de la Vie resulta de suma importancia para comprender la visión que hoy tenemos de la educación, aún cuando ha quedado un tanto en el olvido. Desarrollada en tres tomos, es concretamente el último donde la escritora se ocupa con más exactitud y profundidad de la educación de la mujer y no sólo durante la niñez, sino a lo largo de toda la vida.

Por este hecho se puede decir que la autora es una de las primeras defensoras de la formación intelectual de las mujeres. Se opuso a la idea de que la educación de las mujeres debía responder únicamente al agrado de los hombres, sino más bien debía ser una herramienta para lograr la mejora del ser humano en general. Uno de los aspectos más importantes, de acuerdo a Albertine, es el enriquecimiento progresivo de la personalidad de las mujeres gracias al desarrollo de las facultades, poderes y actitudes a través de la enseñanza del método científico. Sólo así las mujeres podrían construir mundos sustentados únicamente en la vanidad, la simplicidad y la imaginación excesiva.

Para las niñez proponía estudios y lecturas que cultivasen tanto la fantasía como los sentimientos y capacidades prácticas. Mientras que para la edad adulta sugería estudios de ciencias naturales. Sin duda, las experiencias que vivió junto a su padre determinaron la perspectiva feminista para quien el contacto intelectual con la naturaleza era vital en la formación.

Albertine Adrienne Necker de Saussure realizó un llamado a la defensa de la educación de las mujeres en la primera mitad del siglo XIX, sin embargo no tuvo éxito. Sólo hasta finales de dicho siglo las mujeres comenzaron a tener acceso a las instituciones de educación y no exactamente en las facultades de ciencias exactas ni tampoco compartiendo aulas con los hombres.

No fue sino hasta principios del siglo XX cuando se dieron cambios significativos en países de Europa, Estados Unidos y algunas colonias inglesas, y las mujeres pudieron recibir una educación científica. No obstante, aún hubo barreras que impedían su acceso a las mismas instituciones que los hombres, así como un latente menosprecio en su capacidad para aprender y contribuir en los estudios científicos.

-Sigue leyendo, SAUSSURE Y EL NACIMIENTO DEL ALPINISMO: HOMBRE Y MONTAÑA SE ENCUENTRAN-