Desarrollo de zonas: exploración, aventura y un toque de peligro

Cuando rompes un agarre gritas “rocaaaaa”, pero qué debes gritar cuando tiras un bloque del tamaño de un refrigerador

La exploración de nuevas zonas de escalada y el equipamiento de rutas sin duda está estrechamente vinculado a la aventura y en ocasiones, porque no decirlo, también al peligro. Para el desarrollo de nuevas zonas no solamente se requiere de tiempo, dinero, esfuerzo y experiencia, sino también de asumir la responsabilidad implícita que de ello se deriva.

Así como podemos encontrar zonas sumamente accesibles, con roca de buena calidad y sin flora o fauna peligrosa, también existen las que son todo un reto para conseguir su desarrollo.

Sin duda no es lo mismo bajarse del auto y tener la roca a pie de camino, poder llegar a la parte superior para tirar cuerdas y ponerse a equipar, que tener que realizar largas jornadas de caminata en terrenos técnicos, entre maleza y espinas, y además con el riesgo de ser mordido por una serpiente (a cientos de kilómetros del hospital más cercano) y para acabarla de amolar, que resulte que la roca no tiene la calidad deseada.

En México tenemos ejemplos de personas comprometidas con el desarrollo de nuevas zonas, quienes básicamente lo hacen sin esperar ningún tipo de remuneración o reconocimiento a cambio, y no solo eso, en ocasiones llevándose a casa una que otra queja de a quien le hubiera gustado un anclaje más, o que estuviera más a la derecha o izquierda, más arriba o abajo, e incluso y de ser posible, sin hebras.

Pero lo cierto es que debemos estar más que agradecidos con ese grupo de personas que se llevan tremendas palizas por ofrecernos un espacio en donde escalar. Y de ser posible, acercarnos a ellos para ver de qué manera podemos apoyarlos para facilitar su labor.

Aprovechamos para enviarle un agradecimiento a algunos de los armadores que más han aportado al desarrollo de la escalada nacional: Ricardo Ramos en Jalisco, Javier Canché (q.e.p.d), Carlos García y Arcadi Artis en el centro del país, Christian Ehlert en San Luis Potosí, entre muchos otros más.

¡Gracias!