Foto: @colin_nearman cortesía de Ryan y Casey Higginbothams

Viaje por la conservación: hermanos reman, con sus manos, de Alaska a México

La historia de Ryan y Casey Higginbothams, hermanos gemelos que remaron con sus propias manos y en autosuficiencia más de 4,000km desde Alaska hasta México.

Foto de portada @colin_nearman cortesía de Ryan y Casey Higginbothams.

Los hermanos gemelos Ryan y Casey Higginbothams crecieron en una pequeña ciudad de Pismo Beach, en la costa central de California. Ambos comparten una niñez y adolescencia empapada de actividades al aire libre, en el mar, y pronto se convierten en instructores de natación y en salvavidas.

En el 2015, al finalizar sus estudios universitarios, se propusieron emprender la mayor aventura de sus vidas, «una experiencia real en una parte virgen y prístina del mundo», afirmaron. Decidieron a remar desde Ketchikan, Alaska, hasta la frontera de Estados Unidos y México, una viaje de 2,200 millas (más de 3,500km) que representaría, para ellos, estar plenamente en condiciones salvajes, pero también un proyecto que podría mostrarle a la gente que es posible tener una aventura de bajo impacto en el mundo moderno.

Es así que el 18 de marzo del 2016, Ryan y Casey Higginbotham partieron de Ketchikan, Alaska, hacia la frontera de México y Estados Unidos. Sus paddleboard o tablas de remo, construidas por Joe Bark of Torrance, un famoso creador de tablas de surf, fueron especialmente diseñadas para poder cargar con más de 130kilos de equipaje, entre alimentos secos, ropa, seguridad y equipo de campamento, lo básico para navegar usando solo sus manos para propulsión y sin el apoyo de un bote ni ayuda externa.

Como era de esperarse, las experiencias que vivieron mar adentro les cambió la vida, por ejemplo, cuando uno de ellos, Casey, se encontró con un gran tiburón blanco cerca de la desembocadura del río Cal Salmon en Oregon. Los hermanos remaron entre 5 y 6 horas al día y avanzaron de 6 a 15 kilómetros, según las condiciones. Playas, dunas o en medio de zonas salvajes río adentro fueron los sitios elegidos para acampar. La soledad, el hambre y las fuertes tormentas y corrientes marinas fueron algunos de los obstáculos más difíciles de superar.

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En su inicio, se habían propuesto finalizar el viaje en julio del 2016. Sin embargo, las condiciones climáticas, el cansancio físico y mental, así como ciertas barreras técnicas y un corto presupuesto -ellos mismos financiaron el proyecto- les impidieron avanzar tanto como hubiesen querido. Siete meses después de emprender su viaje desde Ketchikan, su trayecto finalizó en el Parque Estatal Border Field, en San Diego.

En ese momento Ryan y Casey, a pesar de sentirse desilusionados estaban seguros de que volverían mar adentro para completar su viaje. Así, durante los siguientes dos años trabajaron tanto como pudieron para ahorrar. Finalmente, 24 meses después, el 12 de octubre del 2018, emprendieron las últimas 1,100 millas (685km) desde la frontera hasta Cabo San Lucas.

La segunda parte del viaje resultó más sencilla que la primera y la completaron en menos de la mitad de ese tiempo. Los hermanos habían ya perfeccionado su técnica de remo, sobre todo con grandes oleajes, algo que en el primer trayecto les habría costado incluso la pérdida total de sus tablas. Igualmente, esta vez empacaron únicamente lo que realmente era funcional e indispensable.

El 2 de enero del 2019 los gemelos Ryan y Casey Higginbothams cruzaron por el Arco de Cabo San Lucas, en el extremo sur de la Península de Baja California, donde encontraron una costa pintada por cruceros, lanchas y cientos de turistas recostados en las playas.

Actualmente los gemelos se encuentran produciendo el documental de su viaje ‘By Hand Project’ dirigido por Kellen Keene y en el que han abierto una campaña de Kickstarter.