Manual sencillo del montañismo ecológicamente responsable

Foto y texto: Blog de Escalada, aliado de Freeman Outdoors. Texto original, aquí.

Como montañistas, ¿qué podemos hacer para frenar el cambio climático y realizar una práctica más sustentable? Lee estos consejos.

Por: Blog de Escalada

Al finales del 2018 se dio a conocer un informe del organismo de la ONU llamado Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), que comprueba que se puede minimizar la catástrofe climática. El documento de 400 páginas fue elaborado por varios expertos en el tema, sugiriendo cambios sensibles y enérgicos en el modo de vida actual. En caso de que el cambio sea implementado, será posible limitar el calentamiento del planeta a 1,5°C en relación al período preindustrial.

De acuerdo con el Acuerdo de París, tratado que rige las medidas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a partir de 2020, el cambio en el estilo de vida es un esfuerzo de los países para reducir el calentamiento global. Por lo tanto, corresponde a cada ciudadano exigir a los gobiernos de su país, estado y ciudad, la implementación de medidas que alienten y obliguen a las personas a adaptarse a un nuevo estilo de vida. No será cómodo para nadie, pero si nadie realiza un sacrificio en este sentido, tendremos un futuro en el que ni siquiera podremos practicar actividades al aire libre.

Por lo tanto, además de pedir cuentas a los gobernantes y políticos, también debemos implementar cambios de comportamiento en nosotros mismos.

De la misma manera que una persona que quiere adelgazar opta por una reeducación alimentaria, la población tendrá que pasar por el mismo proceso, sólo que en relación a su estilo de vida. Evidentemente este cambio de comportamiento involucra a los practicantes de deportes al aire libre, quienes frecuentemente disfrutan de la naturaleza y dependen de ella para continuar practicando la actividad que les apasiona.

Deportes al aire libre y economía

Aunque parezca pequeño, el universo de deportes al aire libre es grande y mucho mayor de lo que se cree. Una vez considerada una actividad de nicho, los deportes al aire libre hoy ya son de las mayores industrias de los Estados Unidos. La industria de los deportes al aire libre ya aporta $412 billones, equivalente al 2.2% del PIB de Estados Unidos. Actualmente la industria outdoors es mayor que la agricultura (que representaba el 1% de la economía en 2016) y la minera (que representaba el 1.4% en 2016) de Estados Unidos.

Practicante ecológicamente correcto

Entonces, ¿qué puede hacer el practicante de deportes al aire libre por el planeta? Sin duda, mucho más que comenzar a usar un palo de madera como bastón para practicar senderismo, mucho más, incluso, que comportarse de manera ejemplar en la naturaleza. Es imprescindible y urgente que el montañista observe cómo es su modo de vida en la ciudad. Porque de nada sirve que sepa comportarse en senderos, practicando la escalada y otras actividades al aire libre, si al llegar a la ciudad mantiene hábitos depredadores del planeta.

Como se dijo al principio del texto, para evitar que nos quedemos sin los lugares que frecuentamos con placer, como glaciares, montañas nevadas, senderos a la orilla del mar, debemos repensar nuestro modo de vida. Para ello es importante tomar algunas medidas para no dejar huella.

Comprar equipo que dure

Quien practica deportes al aire libre sabe de la importancia del equipo de buena calidad. Los amantes de los deportes al aire libre son a menudo considerados adictos a los equipos. Cuanto más tiempo pasamos practicando nuestra actividad favorita, más rápido el equipo se desgasta y necesitamos reemplazarlo. 

La compra de equipo de calidad, que duran más, es una inversión a largo plazo. Además, también es más ecológico, pues reduce el número de tiendas de campaña, aislantes y bolsas de dormir, por ejemplo, que acaban en rellenos sanitarios. Pagar equipo de buena calidad no sólo es inversión, y no un gasto, sino además es apostar por generar menos basura.

Es importante exigir al fabricante la calidad y la longevidad de su equipo. Si el equipo es malo, pero el consumidor no se involucra en criticar, protestar y presionar a la marca a implementar una mejor calidad, ésta poco se preocupará por la eventual contaminación. 

Reaprovechar equipo jubilado

El equipo, después de un largo uso, puede ser reutilizado. Las cuerdas de escalada pueden convertirse en alfombras, correas para perros o ser donadas para otros usos. Lo mismo puede suceder con botas, calcetines, pantalones, mochilas, etc. Si el equipo necesita reparaciones, asegúrate de que la marca hace este tipo de servicio para darle una segunda vida. Si necesitas actualizar tu equipo, pero todavía es útil, considera donarlo a las organizaciones necesitadas. 

En EE.UU. existen programas como Gear Forward, que acepta equipo para actividades al aire libre y así presentarlo a la próxima generación de profesionales, así como también el Bikes Not Bombs que reacondiciona bicicletas viejas para ayudar a las comunidades en los países en desarrollo.  Si estás pensando en crear algo similar en México, inspirarse en estos programas son una excelente idea.

Reducir el consumo de plástico

Parece implicancia (en realidad es), pero es importante recordar que el gran villano del 2019 son los plásticos. Es importante mencionar que solamente las personas con miopía social ven a los popotes y bolsas de plástico como el «enemigo». 

Hay que reducir también vasos, tapas, recipientes, botellas, y todo tipo de plástico usado en casa, fiestas, oficinas y clínicas. Desde el palito de plástico que se utiliza solamente para mover el café una vez, hasta la inmensa cantidad de plásticos usados en los embalajes, etc. Si el montañista quiere seguir practicando su actividad en el futuro, debe exigir a tiendas, farmacias, supermercados que no vendan ni regalen plástico innecesario. ¿En qué momento la humanidad necesitó que la fruta y verdura viniera envuelta en plástico?

Como alternativa a las bolsas de plástico desechables, opta por usar cera de abeja compostable, envolturas veganas o envases hechos materia natural. Los envoltorios de cera son útiles, protegen la comida y son lo suficientemente flexibles.

Si estás acostumbrado a consumir botellas PET, incluso reutilizándolas después, procura abandonar esta práctica. Las botellas PET reutilizadas, en promedio, se utilizan alrededor de 5 veces y posteriormente son desechadas. Lo mejor es dejar por completo el uso de este tipo de recipiente. Procura utilizar botellas resistentes, como los modelos Nalgene o similares. Una botella de estas, en promedio, se utiliza alrededor de 3 a 5 años y raramente se rompen.

Botellas de gas

Las botellas de gas generalmente son un problema del que pocas veces se preocupa el practicante. Al terminarse, su destino es una basura común. No es posible afirmar que todos, pero un buen porcentaje de los practicantes de actividades al aire libre no se preocupan por depositar estas botellas en un lugar adecuado. El motivo de esta despreocupación es hasta relativamente «aceptable»: muy pocas tiendas de productos al aire libre reciben las bombonas vacías. Lo peor: las tiendas no se preocupan, porque la mayoría de las marcas que fabrican estos productos tampoco tienen un programa de reciclaje para estos envases. Se trata de problema crónico de desinterés en toda la cadena de producción-venta-uso-desecho en el que no existe el propósito para eliminar este tipo de problema.

Desgraciadamente en gran parte de América Latina no hay una cultura de utilizar botellones de fogones recargables, muchas veces, incluso porque no encontramos a la venta modelos que se puedan rellenar.