Negocio y extinción: la muerte de Sudán, por J. Ignacio Soto

J. Ignacio Soto, amigo y colaborador de Freeman, conoció a Sudán, el rinoceronte blanco del norte, último macho de su especie en el mundo que murió en Kenia, África, el pasado 19 de marzo. 

«Adiós Sudán, gracias por hacernos un poco más conscientes de lo que tu muerte representa para la tierra y la humanidad.» Por: J. Ignacio Soto

Ayer, 19 de marzo, se fue Sudán. 

Se fue, pero nos dejó un sinfín de lecciones que habremos de digerir y adoptar.

Sudán murió a sus 45 años, 90 años en vida humana, y no se le pudo haber exigido más. Vivió 10 años más de lo que generalmente vive su especie en estado silvestre y fungió como un verdadero embajador de la conservación.

Sin duda será recordado por millones de personas en todo el mundo; gracias a su legado, podemos ser conscientes de los grandes desafíos que enfrenta la vida silvestre en la actualidad y cómo podemos contribuir para su protección.

Sudán no sólo era el último rinoceronte blanco del norte que nació en estado silvestre, también era el último macho del mundo. Lamentablemente, víctima de complicaciones relacionadas con la edad, falleció en Ol Pejeta Conservancy, Kenia, donde fue cuidado y protegido por un equipo de veterinarios y guardias desde su llegada en 2009, hasta su último aliento.

Detrás de la muerte de Sudán, como también detrás de la abrumadora situación de la vaquita marina (de acuerdo al Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA), encargado de monitorear la población de esta marsopa, para mediados de 2017 quedaban menos de 30)  y tantas especies más, muchas de las cuales están ya totalmente extinguidas, está el negocio. 

La muerte de Sudán deja solo la existencia de dos hembras de la misma subespecie y un futuro muy incierto para los rinocerontes, que víctimas de caza furtiva y comercio ilegal son asesinados a razón de tres al día.

Su comercio está prohibido desde 1977. Se calcula que desde el 2014 hasta ahora, el cuerno de rinoceronte movió entre diez mil y veinte mil millones de dólares. En los 70’s se estimaba que había alrededor de 500 rinocerontes. Hoy quedan dos, hija y nieta de Sudán. Caza furtiva y negocio que, definitivamente, sobrepasa cualquier medida gubernamental. 

Hoy, Sudán, estamos creando un tributo que, en realidad, no le hace justicia a lo que fuiste, a lo que representas para la humanidad, esa humanidad que ahora intenta demostrar que camina a tu lado para que tu muerte no sea en vano y tu mensaje pueda llegar más lejos.

Descansa que tú ya hiciste demasiado. Te vamos a extrañar, viejo amigo.

Sudán, The Last Male Standing

Zenith Adventure Media presenta, en memoria de Sudán, el cortometraje «Sudán, The Last Male Standing», una producción íntima que presenta al que fuera el último macho de su especie.