Humboldt: explorador EXTRAORDINARIO de los volcanes mexicanos

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Alexander von Humboldt, uno de los más grandes exploradores de la historia, recorrió México realizando importantes descubrimientos científicos.

En pleno Siglo de las Luces, esa época en la que el hombre fue atraído por la fe en el progreso y que D’Alembert definiría como el tiempo en el que se «discutió, analizó y agitó todo, desde las cuestiones que más nos atañen a las que nos interesan más débilmente», nacería uno de los hombres más brillantes de la historia: Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr von Humboldt.

También conocido como Alexander von Humboldt, fue un geógrafo, astrónomo, humanista, naturalista y explorador prusiano. Nacido en 1769, es celebrado como el padre de la geografía moderna y dedicó su vida entera a estudiar todo lo que estuvo a su alcance, desde el universo y las estrellas, hasta la profundidad de los mares, montañas y las tierras más lejanas.

Humboldt fue un explorador en el sentido más profundo de la palabra; viajó desde Europa hasta América y Asia Central con la finalidad de estudiar todo cuanto estuvo a su alcance. Tan sólo de su viaje por América, acompañado del botánico Aimé Bonpland, escribió textos divididos en treinta volúmenes donde presentó atlas, tratados científicos, de geografía y de economía, así como narrativas de sus experiencias en el Nuevo Mundo.

«En las montañas está la libertad. Las fuentes de la degradación no llegan a las regiones puras del aire. El mundo está bien en aquellos lugares donde el ser humano no alcanza a turbarlo con sus miserias.»

– alexander von humboldt, en Tableaux de la nature

Para muchos, Humboldt fue el explorador más importante en América Latina y sí, el hombre que casi recorrió todos los mares y pisó los continentes, vino a México y sus aportaciones cambiaron por completo la perspectiva y la visión del mundo sobre nuestro país, y no sólo a nivel geográfico y científico, también en lo social y económico, recalcando en las precarias condiciones laborales de los nativos.

Fue en 1803, en el mes de marzo, cuando Alexander von Humboldt llegó al puerto de Acapulco con una fragata española viniendo de Guayaquil, Ecuador (país donde ascendió el Chimborazo 6,263msnm y donde además de estudiar por primera vez en la historia la presión del aire a esa altitud, se percató de la correlación de los ecosistemas y entendió a la naturaleza como un todo).

Apenas desembarcó, comenzó a estudiar y recolectar información sobre los paisajes que recorrió en la costa. Desde allí retomó camino hacia Chilpancingo, Taxco, hasta llegar a la Ciudad de México a principios de abril.

«El reino de la Nueva España produce por sí solo todo lo que el mundo necesita.»

– Alexander von Humboldt, en Ensayo político sobre el reino de la Nueva España

En la capital, construida sobre las ruinas aztecas, Humboldt descifró el calendario azteca, o Piedra del Sol (desenterrado en la Plaza Mayor), e hizo varias excursiones por los alrededores. Además de su pasión por los mares, los valles y distintos ecosistemas que encontraba en su camino (recolectó y clasificó 600 especies de plantas nuevas para la ciencia, aún vigentes), Humboldt sentía una gran atracción por los volcanes.

En su visita a Michoacán ascendió el Jorullo, con sus 1,320msnm y fecha de nacimiento en un 29 de septiembre de 1759, del cual escribe numerosas historias que posteriormente atraen a diversos exploradores europeos y, sobre todo, allí descubre que América es un continente tan viejo como los demás, contrario el eurocentrismo que se imponía a principios del siglo XIX.

«Con solo leer a Humboldt actualmente me basta. Él, como otro sol, ilumina todo lo que observo.»

– Charles Darwin
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En 1804, camino a Veracruz, realizó la primera medición del Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, el Pico de Orizaba (este último sólo desde lo lejos), y escaló el Cofre de Perote. Asimismo, estudió el universo desde la cima de la pirámide de Cholula. En esta travesía, Humboldt dibujó el primer perfil volcánico de las montañas de México.

Finalmente, un año después de su llegada a México, partió en barco hacia la Habana, Cuba. En total, Humboldt recorrió 38 000km alrededor del mundo, en una época donde los avances de la tecnología, la ciencia y la comunicación estaban lejos de ser lo que son hoy en día, haciendo de su viaje una de las travesías más complejas jamás logradas.

“La cosmovisión más peligrosa es la de aquellos que nunca han visto el mundo.”

– Alexander von humboldt