Fuerza VS Técnica: el uso correcto de los pies en la escalada

Como dice el dicho… “Más vale maña que fuerza”

Por Javier Serratos

Hace poco más de una década, hubiera resultado imposible imaginar el crecimiento que ha tenido la escalada alrededor del mundo y México no es la excepción. Hoy en día, el deporte ya no está reservado para las almas en busca de aventura y menos aún, en lugares apartados de la civilización.

Tan solo en la Ciudad de México existen por lo menos diez muros especializados en la escalada, eso sin contar todos aquellos que se encuentran dentro de gimnasios y clubes, escuelas, centros comerciales y parques temáticos, por ejemplo. Así pues, la escalada se ha convertido en una actividad que se encuentra al alcance de prácticamente todos.

Pero como en todo crecimiento acelerado, generalmente hay cosas que se pierden en el camino. Las historias ya no se cuentan igual que antes y en algunos casos resulta común ver que la gente no tiene la fortuna de comenzar con el pie derecho. Así es, porque sin duda no es lo mismo empezar con el objetivo de cada vez escalar más fuerte, que con los ojos puestos en cada vez escalar mejor.

Taller: El uso correcto de los pies en la escalada

Actualmente, las personas acuden dos o más veces a la semana a los muros de escalada, con la clara convicción de entrenar en un ambiente controlado y con los aditamentos necesarios. Tablas de entrenamiento, campus board, cientos de bloques y todo lo necesario para ganar fuerza de dedos y de tracción casi de forma instantánea.

Sin embargo, son pocas (por no decir nulas) las ocasiones en que se pone especial atención en mejorar nuestra técnica, el uso correcto de los pies, la colocación del cuerpo y todo lo que implica generar esa sensación de ligereza al escalar. Porque primero deberíamos preocuparnos por escalar mejor, ya que escalar fuerte suele ser una consecuencia.

Así que abiertamente te lanzamos la pregunta… ¿cuándo fue la última vez que entrenaste el uso correcto de los pies en la escalada? Ok, tenemos una vaga idea de por dónde va la respuesta, así que comenzaremos por darte algunos tips básicos para llevar tu escalada al siguiente nivel, sin necesariamente estar más fuerte.

1.- Utiliza calzado adecuado.

Para que el resultado de pisar bien surta efecto, es muy importante que utilices el calzado correcto para ti y tu actividad. Sin duda no es lo mismo (ni se calza igual) un tenis diseñado para multi-largos de nivel básico, que uno diseñado para el bloque en desplomes pronunciados. Haz la selección correcta de acuerdo a tus proyectos de escalada, a tu nivel de experiencia, a tu tipo de pie e incluso a tu presupuesto.

2.- Talla, ajuste y estado.

El calzado de escalada es distinto a cualquier otro, su diseño es muy especializado y para sacarle jugo a las bondades que nos ofrece, debemos utilizarlo en la talla correcta (flojo no sirve, que estrangule los pies tampoco es lo mejor); debe estar bien ajustado, de lo contrario no sirve; y es muy importante que esté en buenas condiciones.

3.- Primero facilito, para hacerlo bien.

Comienza realizando escaladas con un nivel de dificulta accesible, de esa manera podrás enfocar gran parte de tu atención al uso correcto de tus pies y a la colocación de tu cuerpo. Conforme sientas que hay progreso en tu técnica de pies, comienza a aplicarlo en escaladas de mayor dificultad. La transición de la técnica a grados más complejos será gradual, no desesperes.

4.- Sentadillas en lugar de barras.

Transfiere la responsabilidad de tu peso a las piernas, incluso en escaladas en desplome o techos. Imagina que tus pies siempre se anticipen al esfuerzo de los brazos, para que de esa manera vayas empujando con las piernas, en lugar de jalando con los brazos. Podemos caminar durante horas, pero parados de mano no avanzamos ni dos metros… ¡Aprovecha la fuerza de tus piernas!

5.-  No se trata de estar fuerte, sino de usar la fuerza adecuada.

Economiza tu fuerza y energía. Conforme vayas progresando, utiliza únicamente la fuerza necesaria de tus dedos, manos y brazos para hacer cada movimiento. Deja que los pies hagan el mayor esfuerzo y permite a los brazos solo jalarte o cargarte lo necesario. No exprimas los agarres, exprime las pisaderas.