COVID-19: En Europa recomiendan hacer outdoors, ¿en México también? OJO: la respuesta es NO

En algunas ciudades europeas recomiendan hacer ejercicio al aire libre: en la naturaleza. ¿Pueden los mexicanos y latinoamericanos en general adoptar esta medida en plena crisis por COVID-19?

Nota publicada originalmente el 25 de marzo. Ante el rápido desarrollo de la pandemia y sus consecuencias, recomendamos analizar la información de esta nota con respecto a las condiciones disposiciones oficiales al momento de la lectura.

Ante la situación de la pandemia del coronavirus algunos lugares del mundo, sobre todo aquellos ubicados en países denominados «primermundistas» (con notables excepciones, como Londres y París, por ejemplo), sugieren a la población realizar paseos o ejercicio al aire libre con las medidas y precauciones pertinentes. Y sí, cualquier persona preocupada por su condición física reconocerá que quedarse encerrado en caso no es lo más indicado para su salud -incluida la mental-. De hecho, esta es una de las razones por las cuales -independientemente de la pandemia- los amantes de los deportes de montaña sacrifican otros planes -ir a bares, conciertos, festivales o demás actividades citadinas- por regresar cada fin de semana a entornos naturales y practicar aquello que les apasiona. Así también, científicos y médicos recetan en países europeos pasar tiempo al aire libre como tratamiento para diferentes enfermedades.

Ahora bien, ¿se puede aplicar esta medida en México?, ¿es posible continuar con nuestras salidas a lugares solitarios para no sólo mantenernos en forma sino pasarla «menos mal»?

El crecimiento y desarrollo de una cultura que promueva la vida al aire libre es, sin duda, una de las urgencias en nuestro país. Es difícil dar con estadísticas exactas sobre qué porcentaje de la población mexicana practica deportes outdoors, pero es baja, mucho más baja respecto a «países primermundistas». Sin duda, promover una cultura de montaña o cultura outdoors en México es uno de los objetivos a los que se les debería dedicar más energía.

Pero volvamos al coronavirus y la situación actual en México. El pasado martes 24 de marzo la Secretaría de Salud anunció el inicio de la Fase 2 con 367 casos confirmados, 292 importados y 5 sin antecedentes identificables. Por lo anterior las autoridades sugieren utilizar la «sana distancia» y el «distanciamiento social» como medidas preventivas y así frenar la curva de contagios. Así, se han suspendido eventos masivos, clases escolares y actividades en centros laborales. Se solicita a la población que, en la medida de lo posible, no salga de casa.

No obstante, retomando la pregunta, si en países «más avanzados» sugieren hacer paseos al aire libre con las medidas preventivas indicadas, ¿por qué en México podría estar mal ir a zonas de escalada, volcanes o montañas donde prácticamente no te encontrarás a nadie? ¿no se cae en radicalismos el pensar que no deberíamos salir a sitios aislados y sin gente? Quizá lo indicado es dar unos cuantos pasos para atrás y analizar a mayor profundidad la situación. Para ello, lo indicado sería preguntarnos qué nos diferencia de esos países y si eso puede afectar las consecuencias de salir de casa.

En la situación actual, ¿podemos practicar outdoors en México como se sugiere en otros países?

Estas son algunas de las características económicas que nos posicionan en una situación distinta a la de los países «primermundistas»:

  • No gozamos de la misma estabilidad económica: dichos países «primermundistas» gozan de una economía que puede hacer frente a la crisis derivada del coronavirus. La situación en México no es tan prometedora.
  • El sistema de salud público en dichos países está mucho más avanzado que en México. Sobre todo si hacemos hincapié en los hospitales y centros de atención de zonas rurales. Aún con lo anterior, los sistemas de salud de países como Italia están colapsando gravemente ante la pandemia.
  • La población en México es mucho más grande que en países como Holanda, Suiza, Finlandia. Una propagación descontrolada del coronavirus en México sería catastrófica.

De acuerdo a los científicos -epidemiólogos e infectólogos-, las personas infectadas por COVID-19 son contagiosas desde el inicio de la enfermedad, incluso antes de presentar síntomas o sin síntomas (lo cual dificulta el proceso de aislar enfermos e identificar contactos). ¿Qué proporción de las personas infectadas carecen de síntomas o presentan sólo síntomas leves y podrían estar contagiando a otras? Si bien actualmente los científicos buscan estimar cuántas son, calculan que podrían llegar al 60% de todas las infecciones.

En México las zonas de escalada en roca natural, los volcanes, los cerros y parques naturales se encuentran ubicados en ámbitos rurales, es decir, lugares que no cuentan con la misma calidad de los sistemas de salud de las capitales de los Estados, con poblaciones con menos recursos y economías más frágiles. Sí, es verdad, generalmente al adentrarnos en la montaña podemos estar completamente aislados y sin gente a nuestro alrededor, lo que aparentemente es menos riesgoso de sufrir un contagio de coronavirus. Sin embargo, pongamos todas las cartas sobre la mesa:

  • ¿Qué sucede si estoy infectado, soy asintomático y salgo de casa rumbo a la montaña, pago casetas, compro en la tiendita la comida del día, cargo gasolina, practico mi deporte favorito y vuelvo a casa? La posibilidad de llevar el COVID-19 a zonas rurales aumenta.
  • ¿Qué sucede si, además, promuevo que los demás lo hagan bajo el lema «ahí no hay nadie»? El efecto imitación: los demás pensarán igual que yo y terminarán yendo a la montaña; lo que no sólo aumenta las probabilidades de contagio a zonas rurales, sino la propagación del virus entre los practicantes del outdoors?
  • Y si además de lo anterior, ¿sufro un accidente y tengo que asistir a un centro médico? Colapso los centros de salud que deben estar enfocados en controlar y atender a los infectados por el coronavirus.

Hace unos días el American Alpine Club sacó un comunicado afirmando,

«La pandemia de COVID-19 no tiene precedentes y nos afecta a todos. Nuestra comunidad debe actuar cuidadosamente para «aplanar la curva» para reducir las transmisiones del virus con el tiempo.
Nos preocupa la transmisión de COVID-19 a comunidades rurales. Estas ciudades remotas a menudo tienen acceso limitado a instalaciones médicas y sus estructuras sociales interconectadas y muy unidas son más propensas a la propagación de la infección. 
[…] Si bien el tiempo al aire libre es necesario para cada uno de nosotros, durante este período turbulento debemos permanecer locales y limitar nuestra interacción con las comunidades vulnerables.»

Dicho Club se refiere a las zonas rurales de los Estados Unidos. En México no sólo la situación no es distinta sino más delicada. Actualmente el 56.2% de la población total del país trabaja en el sector informal, 8 millones están desempleadas, 12.4 trabajan por su cuenta, 21 millones trabajan en pequeñas unidades económicas y 15 millones de mexicanos viven al día y el distanciamiento social -no salir de casa- significa no tener qué darles de comer a sus familiares. En otras palabras, 52,4 millones de personas que viven en la pobreza en nuestro país.

Si en México casi 25 millones de habitantes no tienen agua o luz en sus casas, ¿cómo seguirán las indicaciones de las autoridades de lavarse las manos frecuentemente?

Esa gente, más allá de pasiones, hobbys y aspiraciones físicas -mejor condición y salud-, están preocupados por el sustento inmediato de sus hijos, padres, abuelos y están lejos de gozar del privilegio que tenemos quienes practicamos deportes outdoors. Porque sí, por más que nos parezca vital hacer nuestro deporte outdoors, es un privilegio que puede disfrutar una minoría -con o sin pandemia-.

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Entonces, ¿qué conclusión podemos sacar?

Más allá de los extremos: de la paranoia o la total indiferencia, lo indicado es sí, quedarnos en casa y seguir las indicaciones de las autoridades. No es momento de ir a la montaña y aumentar el riesgo de que las comunidades rurales se contagien. Y también se trata de ser solidarios, por aquellos 71 millones de mexicanos que no tienen acceso a la Seguridad Social. Ante la pandemia del coronavirus la fórmula debería de ser la siguiente:

«Como mexicano, en tanto más privilegios gozo,
más obligación tengo de quedarme en casa».

Ahora bien, esto no significa no hacer ejercicio. Afortunadamente podemos ingeniárnosla, ser creativos y hacer dinámicas acondicionadas al espacio que habitamos.