Foto: Tom Frost. Wikimedia commons.

Rodillera: ¿evolución o inconsistencias en la escalada?

Erin Brocolich es nuestra columnista de choque estrella. Aquí nos cuenta con su característico estilo explosivo un tema que vale la pena considerar sobre la muy sonada "escalada limpia".

Rodillera: ¿evolución o inconsistencias en la escalada?

[dropcap size=big]H[/dropcap]ay un montón de categorías en la escalada, a pesar de ser una comunidad con rasgos equiparables a los de una comuna hippie, siempre ha habido ideologías muy claras y diversas sobre el deporte: “el Boulder es la forma más pura de escalar” dirán quienes gustan de las piedras enanas, “los bolts son para maricas” dirán quiénes hacen fisura. Luego están quienes escalan hielo, hacen artificial o van en solo, que siempre parecen unas personas con súper-poderes mágicos y temple de acero.

Si eres de los que se ponen una cuerda y sales con no menos de una docena de cintas para colocarlas en las bellas y seguras plaquetas (¡amen!), sabrás que también aquí hay categorías y discusiones: están los que gustan de los resbaladizos slabs con los que necesitas una técnica depurada además de usar pañal, para evitar caer y rasparte los cachetes (historia verídica), luego está la placa, placa-desplomada, desplome, techos con tufas, o con movimientos de fuerza bruta, etc.

Así, los tipos de escalada son tan diversos como las personalidades de sus practicantes y el tipo de equipo que se utiliza. Para no comenzar un tratado de escalada y sus vertientes, me enfocaré precisamente al equipo y la conmoción que ha provocado en ciertos círculos que, con razón o no, vale la pena revisar.

Por lo general, cuentas con cierto repertorio de gatas de acuerdo a tu proyecto. Si vas a un maratón de escalada sueles escoger las gatas-pantuflas-re-ensueladas-por-enésima-ocasión y que lucen un par de agujeros pero consideras como el par más cool porque te dan ventilación, si escogiste ir a la pared de tirol, placa entonces te pones las gatas precisas y ajustadas que te bombean con solo ponértelas y que vienen con su imprescindible kit-ponte-la-gata-a-la-de-a-huevo e incluyen unos trocitos de bolsa de plástico y una anilla para jalar más recio cómodamente.

Luego escoges qué cuerda llevar (claro, si eres pudiente…) Está, la vieja y jodidona para el yoyo, la delgadita para el multilargo o analizas si vale la pena llevarte tu valioso trapo de 80m., o aquella que alguna vez medió 60m. pero que has cortado tanto que seguramente ahora ronda los 48m. y además se ha hinchado tanto que corre con dificultad en el gri-gri pero que reservas para rutas que podrían ser consideradas boulder.

A continuación escoges tu dispositivo de aseguramiento favorito, te haces el ocho o, si te sientes muy acá y quieres seguir la tendencia europea, te haces un bulín o un bulín doble para sentirse aún más acá.

Y luego te pones la cinta de dedos que, por lo general, se usa cuando se trae apenas un “ojito” un callo pelándose o si te duele algún tendón. Realmente en México nadie te mira feo por eso, no es cómo en otras comunas hippies grupos de escalada del planeta, donde creen que tienes que mandar tu proyecto “limpio”. Un momento, ¿cómo que limpio?, la magnesia que estás a punto de embarrar por toda la pared, ¿es algo limpio? Eso sin mencionar los tick-marks, que ya pusiste ahí, pa’ que no se te olvide dónde pisar y dónde está lo “más bueno” del agarre, (qué quedé claro que no lo estoy defendiendo, ni despreciando, personalmente no me importa). O se referirán al “estilo limpio» y a la “ayuda que ejerce esa cinta para que mandes el proyecto”, a lo cual, tampoco veo invalidez, digo, ¡no mamen!, entonces escalen con botas como en la vieja escuela al estilo John Muir. No me digan que las gatas no ayudan a encadenar.

Acto seguido, sacas tu rodillera, se crea un silencio incomodo y ¡PUM! Explotan como palomitas los comentarios, “eres un marica”, “eso no cuenta”, “te voy a bajar el grado si la encadenas así”.

Hablemos de las rodilleras que solemos usar: de voleibol o alguna con suela de gata incluida. ¿Qué tiene de malo? ¿Acaso está bien encintarse el dedo, por que tal agarre te está abriendo la piel o un tendón está a punto de desgarrarse, pero no una rodillera que ayuda a que no te sangre el muslo o te deje un moretón del tamaño de tu cabezota ¿No estamos a favor de la seguridad en todas sus vertientes? ¿O es que tenemos que aplicar un “puto a quién le duela”?

La magnesia también pasó por una temporada difícil. Cuando se introdujo en los años 50, hubo discusiones sobre la ética y el hecho de que debido a esta “sucia trampilla” se lograron encadenar los primeros V8 y V9.. Fue un tema muy discutido en aquella era e incluso hay zonas dónde ni en broma te dejan sacar tu bolsita de polvos mágicos. “Puto el que se resbale”.

Las gatas por supuesto no salieron sin rasguño. Se introdujeron en los años 80 y muchos trataron de etiquetar como cachirul a quiénes encadenaban utilizándolas. En España, por ejemplo, prácticamente todas las vías clásicas se decotó su grado cuando la gente comenzó a notar que el calzado especializado facilitaba la escalada ante la discusiones, una vez más, sobre la ética y la “pureza» de la escalada. Incluso se tenía la categoría “grado con gatas” y “grado sin”. Actualmente, ¿qué escalador, no usa gatas? (mención aparte a la tendencia de quienes escalan descalzos, mugrosos hippies). Las gatas, además de cuidar los delicados y bellos pies, vienen con el plus de traer suela especial para sentir que la pisadera milimétrica es buenísima cuando con tenis no se usaría ni en sueños.

La controversia ahora es sobre las gatas con el talón que tiene mil capas y hasta llegan a funcionar como fifi porque se quedan clavadas en los piquitos. También está el tema de los guantes con cinta que se hacen los «grieteros”. Pero, ¡bah! Yo vine a hablar de las rodilleras.

Pongamos un caso: sales a escalar con spandex para sentirte en los ochentas -que prácticamente es como no tener ropa (¡ah el frescor!)-, te colocas una rodillera y te sermonean, te vuelven a dar una cátedra de lo que significa para ese wey la escalada y luego ves que quién te regañó trae unos pantalones gruesos que, ¡claro!,  solo usa cuando sabe que empotrará y además se los dobla para que tenga triple capa sobre su  marica-muslo. Paren de m@m@r, entonces ¡escalen con shorts y no usen gatas ni magnesia!

Si esta bien o mal, si será evolución o pensamiento retrograda de la banda «dinosaurio», no lo sé. Quizá en el futuro se usen guantes que ayuden a la fricción o poleas para tener más fuerza. Yo solo vine a quejarme como doña en lavadero.