Proyecto 12/12: La Giganta, por Paul Vera y Carlos Flores

Doce rutas en doce meses, el Proyecto 12/12 de apertura y escalada de Paul Vera y Carlos Flores. Primera reseña: La Giganta, Chihuahua.

Paul Vera y Carlos Flores, escaladores y aperturistas mexicanos que han dedicado su vida a desarrollar y ascender rutas a lo largo y ancho del país, se han propuesto un nuevo proyecto de grandes alturas: 12/12. 

Paul Vera, cirujano y obstetra especialista en medicina interna, lleva 24 escalando en gran pared, artificial y tradicional. Carlos Flores, ingeniero en agricultura y agrónomo de profesión, lleva 15 años escalando en gran pared, artificial y tradicional. Ambos representan el más alto nivel de la escalada de gran pared en México y son, a un mismo tiempo, de los más destacados aperturistas de nuestro país. 

Proyecto 12/12 trata de hacer 12 paredes en un lapso de un año, que implican aventura, escalada clásica, tradicional y/o artificial, respetando siempre las fisuras o posibles primeros ascensos y minimizando el uso de protecciones fijas/plaquetas. Del total de 12 paredes, diez serán nuevas aperturas y aproximadamente dos serán repeticiones de otras rutas.

«En enero de 2018 se nos ocurrió, posterior a un ascenso, escalar una pared aledaña a la presa Rompepicos, la cual no tenía ascenso, en Santa Catarina, Nuevo León, en 95% en libre (a excepción de un paso en A1-2), con una a dos plaquetas por reunión solamente, hecha con búril ó maneral. Le llamamos La Vieja Escuela, en honor a los primeros ascencionistas de La Huasteca; grado 5.10+ con un paso de A1+. Posteriormente Riky López se fue a un viaje programado a la Patagonia y con esto comenzábamos el año Paul y yo, después de unos 7 meses inactivos en la escalada.»

Carlos Flores

Hasta la fecha llevan ya 6 asensos de grado máximo en la Huasteca, con una escalada en libre, hasta 11d y en artificial hasta A3+. Se trata de rutas increíbles que van de 230m a los 550m – La Norteamericana abierta junto con Zack Fisher y 450m- Juan Francisco Medina Castillo, todas estas en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

A las anteriores se suman Ocotitlán de 230m en la Sierra de Guadalupe, Chihuahua, (abierta con Omar Rodríguez), así como Huitzili de 380m en el Parque Nacional Cascada de Basaseachi, en Candameña, Chihuahua  (también con Omar Rodríguez) y por último, La Arista Rebeca (con Cornelio Rafael) de 120m en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey.

Juntos, Paul y Carlos han escrito, a lo largo del Proyecto 12/12, increíbles reseñas de cada una de sus aperturas y escaladas. Freeman se complace en compartirte una a una estas hazañas.

Primera reseña:
Apertura de La Giganta (cara noroeste)

Era el día primero de junio, estábamos haciendo cima en un macizo virgen, en la Barranca de Candameña, Chihuahua: La Giganta. Sería nuestro quinto ascenso de apertura del año de Paul Vera y Carlos, y el segundo con Omar Rodríguez.

Unos 380 metros de roca y aventura pura. Tobas volcánicas del terciario, ceniza volcánica compactada y en parte del itinerario no tan compactada, la misión: salir hasta la cima para encontrarnos con nuestro guía (con quien habíamos quedado el día anterior) en un punto que no teníamos bien definido, entre la cima de la Giganta y una cordillera hacia el oeste de la misma.

Pasamos cuatro noches en la pared. Era turno de Carlos, escalando un 5.7 o 5.8 con roca inestable, que terminó convirtiéndose en un 5.10x. A los 67 metros pude hacer una reunión tradicional de un gran árbol.

A continuación subió Paul, súper prendido por el avance que tuvimos y se prestó a puntear el siguiente largo, en bastante buen tiempo. Estaba sorprendido por el avance, pero después de algunas horas, que no bajaba, me pareció muy raro y estaba algo lejos, por lo que no podíamos escucharnos.

Finalmente Paul bajó, me dijo que sólo había puesto una plaqueta, y que tardó mucho en encontrar donde ponerla, me pidió que subiera para asistirlo con la segunda plaqueta. Al llegar vi que la reunión era de una plaqueta y unos intentos de árboles diminutos. Tardé más de una hora en encontrar dónde colocar una segunda plaqueta, mismas que soportarían la carga de dos HaulBags llenas; era de noche y bajamos para descansar en la base y reorganizar.

Al día siguiente nos mudamos a la repisa a unos 100 metros de altura, finalmente habíamos despegado del suelo. Al medio día y después de recuperarnos del costaleo intenso del día anterior, Omar siguió a la punta en una zona sumamente descompuesta y lo que sería uno de los siguientes tres largos más complicados de la vía. Empieza escalando en libre, pero la roca suelta lo frena, era el turno de los estribos, termina haciendo un A1+,  aún y con los las 7 expansores fijos que colocó, bajó y era de noche, cenamos y dormimos.

Despertamos temprano y para las 8am ya estaba en la reunión de expansores que había puesto Omar. Decidimos asegurar a Carlos desde la repisa para realizar una de las escaladas más duras que ha hecho en artificial, ya que era como pasear por una pared de lodo seco. Nunca había estado en una roca tan inestable, afortunadamente estaba saliendo del desplome y Paul y Omar estaban protegidos en la repisa, adentro.

Terminó siendo un A2+/A3 al que Carlos añadió un expansor fijo en un paso sobre un bloque grande, más la reunión. Vendría Paul enseguida a terminar otro largo terrorífico entre 5.9x-5.10x, calló demasiada piedra suelta, controlada y no controlada, afortunadamente todos ilesos y pasamos nuestra primera noche en portaledge doble con bolsa parasito para un tercero.

Despertamos con la sorpresa que la roca era diferente, escalamos un largo cada quien, Omar, luego Carlos y finalmente Paul. Roca dura y de la mejor calidad, riolita, reuniones en tradicional bomba. Era un lujo, grados del 5.10/5.11 y A2.

Al día siguiente, una quinta clase nos permitía escapar por un hombro del macizo, evitando unos 150 metros más de pared. Ya sin agua, comida y un día tarde para encontrarnos con nuestro guía local, tardamos toda la jornada en llegar hasta la cordillera/arista, donde nos ubicaron al anochecer.

Nuestra más sentida admiración para los porteadores en Candameña, una mula se les queda corta, hombres muy fuertes y hospitalarios. Una vez que te adentras en la espectacular sierra de Chihuahua, es imposible no volver.