Partner Check: el testimonio de accidentes de escalada que pudieron haberse evitado

El Partner Check es un hábito que podría salvar tu vida 

Sobran ejemplos de accidentes en la escalada por la falta de un Partner Check, pasando desde los que lamentablemente tuvieron consecuencias fatales, hasta los que no pasaron de un buen susto. Pero lo que debemos entender, es que los accidentes no hacen distinción alguna de género, nivel de experiencia o nacionalidad. Y lo más grave, es que siempre están listos para llamar a la puerta.

En 1989 Lynn Hill, una de las más grandes leyendas de todos los tiempos, sobrevivió a una caída de 20 metros, de la cual y casi de milagro, solamente obtuvo un tobillo roto y un brazo dislocado, entre muchos otros golpes y raspones. La causa: no haber realizado un rápido chequeo previo a su escalada, en la cual hubiera podido comprobar que su nudo no estaba correctamente terminado.

Existen casos más recientes y sin duda también más dramáticos, como el de la escaladora noruega Rannveig Ammodt en abril del 2012, o el del francés Mike Fuselier en la primavera del 2015. Ambos curiosamente sucedidos en Turquía. Pero como dicen, “el hubiera no existe” y en la escalada no siempre hay una segunda oportunidad.

En México también tenemos ejemplos de accidentes que pudieron haberse evitado, pero en los cuales, la combinación de diversos factores dieron como resultado situaciones que lamentar. Y al igual que en la mayoría de los casos, los accidentes nada tuvieron que ver con el nivel de experiencia y menos aún con el de escalada.

Recientemente supimos del caso de una muy joven y talentosa escaladora, quien durante una sesión de entrenamiento cayó de varios metros al suelo, al nadie haberse percatado de que la cuerda no tenía la longitud indicada para dicha ruta y por supuesto, al tampoco haber instalado previamente el nudo de seguridad al final de la cuerda.

Un caso similar, pero con consecuencias más serias, le sucedió a una pareja de escaladores con muchos años de experiencia, quienes tuvieron que pasar por lo que quizá se convirtió en una de las lecciones más duras de su vida y de la cual aún quedan secuelas.

Y qué decir de un escalador hidrocálido experimentado, quien hace algunos años sufrió una caída de 18 metros mientras realizaba un descenso de rutina, pero en el que nuevamente la ausencia de nudos en los extremos de la cuerda propiciaron el accidente.

Estos tres casos, con nombre y apellido, solamente son unos de tantos que han sucedido y que podrían haberse evitado. Y aunque dicen que uno no experimenta en cabeza ajena, éstas son de las enseñanzas que definitivamente nadie quería aprender en carne propia. Agradecemos profundamente a Arantza, Óscar y Juan José su apertura para compartir unas palabras y ayudarnos a evitar los mismos errores y con ello gozar todos de una escalada más segura.

Testimonios

Arantza

Subí sin problema una ruta mientras entrenaba, pero al ir bajando sufrí una caída directa al suelo desde la segunda o tercera anilla aproximadamente. Caí de sentón y fue un golpe seco. El problema fue que la cuerda no tenía la longitud correcta para la ruta y no nos percatamos de ello, ni de poner un nudo de respaldo en el extremo de la cuerda. Ha sido una experiencia de mucho aprendizaje, de hecho, sigo en recuperación con esguinces en las cervicales. Y más allá de lo físico, también están las consecuencias psicológicas.

Oscar

Mi accidente ocurrió hace más de un año en Los Dinamos. El problema radicó en no fijarme que, a diferencia de la ruta de un lado, en la que descendía la cuerda no alcanzaba debido a que era como seis metros más larga. Las consecuencias físicas de mi accidente fueron: dos costillas rotas, escapula fracturada y un pulmón perforado. Además de una larga hospitalización y una muy dura y lenta recuperación.

Juan José

La ruta, con sus 45 metros de altura era imponente, enclavada en la zona del Ocote, Aguascalientes. «Inframundo», un 5.13 que curiosamente y después de muchos intentos, logré encadenar justo minutos antes de tener el accidente, aquel 9 de junio del 2012. La causa: falta de atención, era una ruta nueva de dos largos, la primera de la zona en su estilo. La emoción del encadene echó a volar mi imaginación y de inmediato comencé a pensar en el siguiente proyecto «Justicia Divina», así que comencé a bajar en automático sin considerar que la rutina de descenso de las otras rutas, no aplicaba para ésta.

La cuerda se acabó, así de simple. No realicé la maniobra correcta al pasar por el primer largo y tampoco había colocado un nudo de respaldo en el final de la cuerda. Por fortuna, mi cuerda era de 70 metros y eso ayudó a que solamente cayera al rededor de 18 metros, y de milagro aterricé en el único metro cuadrado a la redonda disponible para sobrevivir a esa caída. Me fracturé el fémur y el cuello, lesiones de las que por fortuna no quedó secuela alguna.

Recomendaciones

1.- Realiza siempre antes de cada escalada un Partner Check. Y para maniobras que realizas solo, revisa todo más de una vez para confirmar que todo está bien.

2.- Revisa que la instalación del sistema de seguro sea correcta. La cuerda corriendo en el sentido indicado, el mosquetón colocado al loop del arnés (nunca al punto de encordamiento) y el seguro del mosquetón debidamente cerrado.

3.- Asegúrate de que los arneses están debidamente colocados y ajustados. Revisa tantas hebillas como el arnés tenga.

4.- Coloca tu nudo a la parte correcta del arnés (punto de encordamiento). Asegúrate que el nudo esté hecho de principio a fin, bien ajustado y bien tejido. Un nudo tejido correctamente facilita la inspección.

5.- Coloca un nudo de respaldo en el extremo final de la cuerda. Este (o estos) nudos también aplican para maniobras de descenso en rapel.