La magia de escalar a vista: seis razones para probarlo (más seguido)

Sugerencias y tips: Javier Serratos

Escalar a vista tiene sus ventajas. Aquí te presentamos seis razones para probarlo y que seguro harán que tu nivel mejore y tu amor por la escalada crezca.

Escalar a vista es distinto a escalar un proyecto. Según a los expertos, escalar a vista trae muchas ventajas. De acuerdo al Diccionario de la Escalada, el término «encadenar a vista» se define como:

«Completar una vía, a primer intento, de inicio a fin chapando o haciendo todos los emplazamientos (dependiendo de que sea una vía clásica, equipada o reequipada) sin caerse, sin descansar en los anclajes, sin beta, sin ayuda del segundo de cordada o cualquier espectador y sin saber nada sobre la ruta previamente al intento.»

Probar un proyecto significa que conocemos los pasos, los movimientos, las secuencias, el lugar de los descansos, el estilo de la roca, entre otras cosas que, a su vez, nos permiten detectar, por ejemplo, dónde fallamos y qué tipo de fuerza y resistencia es la que necesitamos para poderla encadenar.

En cambio, en la escalada a vista, nos adentramos a un mundo antes desconocido pero que, también, nos permite descubrir nuevos horizontes. Aquí te presentamos seis razones por las que vale la pena escalar a vista.

Técnica

La escalada a vista permite desarrollar una técnica muy específica: el movimiento de los pies. Cuando se trata de ir a vista es necesario concentrar la atención al estilo de escalada que estamos haciendo.

En la medida en que no hemos probado previamente una ruta, no sabemos qué tipo de movimientos (equilibrio, fuerza, resistencia) nos va a demandar. Pero, de esta manera, desarrollamos la capacidad de poder enfrentar cualquier tipo de escalada casi de forma inmediata. Y con la práctica, «los pies comienzan a bailar», como afirman los expertos, en pasos más técnicos y demandantes.

Concentración

En la escalada a vista, tenemos que prestar atención tanto a los problemas generales como a los particulares para poder concretar una ruta. Desde el más mínimo detalle, como la respiración, hasta mirar de manera global la línea, son procesos claves para poder encadenar una ruta a vista.

Con el tiempo, este tipo de concentración es fundamental para probar nuevos proyectos y estar consciente de la forma en que nuestro cuerpo y nuestra mente se enfrentan a los retos que nos proponemos.

Solución de problemas

Cuando se escala a vista y se busca encadenar una ruta al primer pegue, no tenemos oportunidad de fallar. Por ende, cuanto más lo intentamos, más desarrollamos la capacidad para resolver problemas (encontrar los descansos, observar la ruta por partes y de manera general, encontrar el ritmo adecuado, entre otras) de forma inmediata.

Repertorio

Mientras más escalas a vista vas generando mucho repertorio que, en el deporte, se traduce como la memoria corporal y muscular. Eso beneficia sumamente porque después nuestro cuerpo sabe casi de forma automática cómo resolver los pasos.

Salir de la zona de confort

En la escalada a vista sucede lo mismo que en la escalada en proyecto, en ambas queremos superar nuestro grado máximo. La diferencia es que, cuando probamos un proyecto, con el tiempo sabemos dónde nos caemos, dónde podemos descansar, qué secciones nos cuestan más. Mientras que, en el a vista, existe la posibilidad constante de caer o «volar», y eso nos invita a superar nuestros miedos y nuestros bloqueos mentales.

Conocer nuestros límites

¿Para qué escalador no es importante conocer sus límites? Pues, con la escalada a vista conocemos nuestro nivel físico y mental en lo que para nosotros es desconocido. Y con el tiempo, cuanto más se practica este tipo de escalada, se abren nuevos horizontes de grado que antes considerábamos imposibles de resolver en un sólo intento.

Por último, Javier Serratos, escalador profesional, con una trayectoria de muchos años en escalada en roca, nos brinda cinco tips fundamentales para dar el mejor pegue a vista.

Cinco tips de Javier Serratos

  1. Visualiza e intenta leer la mayor cantidad de movimientos desde el suelo. Las marcas de magnesio, cuando las hay, sirven como «pistas». 
  2. Imagina de qué agarres podrías proteger cada chapa.
  3. Ubica posibles descansos.
  4. Identifica posibles riesgos como runouts, bloques sueltos, caídas peligrosas. 
  5. Y, por último, asegúrate de avisar a tus amigos que vas a vista, para evitar que, sin querer, te digan tips o betas.