El derecho al acceso público al outdoor en Suecia: «no molesto, no destruyo»

Cómo Suecia reconoce la importancia del contacto con la naturaleza para la salud a través de su Derecho al Acceso Público: «no molesto, no destruyo».

Suecia, un pequeño país, poco más grande que el territorio de Sonora y Chihuahua juntos, con diez millones de habitantes y una de las mejores economías del mundo (posee el undécimo ingreso per cápita más alto), reconoce la vida al aire libre como un derecho de sus ciudadanos.

Sus paisajes enamoran a cualquier amante de la naturaleza y, aunque su territorio es generalmente plano, poseen parte de los Alpes Escandinavos, así como numerosos lagos que se extienden por todo el país. La conservación de la naturaleza y la protección del medio ambiente son una prioridad en la formulación de las políticas públicas de Suecia.

Para los suecos, el tiempo al aire libre no sólo es vital, sino una tradición que ha formado parte importante en su historia. La libertad de recorrer la naturaleza es algo casi exclusivo de Suecia y se formó durante la Edad Media, ya que los viajeros a menudo tenían que conformarse con un puñado de nueces como alimento en el camino a través de los bosques de Småland. La comida era muy limitada durante ese tiempo, por lo que no se les permitía tomar más que eso. Las tradiciones y costumbres de este tipo han sobrevivido a lo largo del tiempo y lo más probable es que hayan sido importantes para el derecho público que los suecos poseen hoy. 

En Suecia (como en Finlandia y Noruega) hay un Derecho al Acceso Público de las Tierras (‘denominado Allemansrätt’) bajo el lema: «No molesto, no destruyo» que se estableció en la Constitución del país desde 1994 y es respaldada y vigilada por la Agencia Sueca de Protección del Medio Ambiente (Naturvårdsverket). Se trata de una política que no sólo apuesta por incentivar en los ciudadanos el pasar tiempo al aire libre en el campo, sino en respaldar lo anterior como un derecho que, como todos los derechos, tiene sus propias obligaciones.

Para hacer uso de su derecho al acceso público, cuando los suecos salen a caminar por el bosque, remar en Kayak o escalar, por ejemplo, deben respetar ciertas reglas. Sin embargo, están tan interesados en la vida al aire libre que, por lo general y gracias al esfuerzo de sus gobernantes por dar educación ambiental desde temprana edad, esas reglas las tienen prácticamente bien asumidas y son raros los casos en los que los ciudadanos violan las normas.

La lista de estas normas, bajo el lema «No molesto, no destruyo» es más o menos la siguiente:

-Recuerde que los cultivos, los bosques replantados u otras tierras vulnerables no deben dañarse.
-Para evitar molestar a los que viven en el área, no cruce ni ocupe el terreno de alguien. -Los residentes tienen derecho a no ser molestados.
-No interfiera con las actividades de los terratenientes.
-Cuando conduce o monte en bicicleta en un terreno, existe el riesgo de dañar el suelo. No conduzca ni vaya en bicicleta por terrenos blandos y frágiles o en las pistas de jogging, pistas de esquí o senderos para caminatas designados.
-Si cruza un pasto cerrado, no moleste a los animales ni dañe las cercas. Cierra la puerta después de ti para que el ganado no salga.

A su vez, de acuerdo a cada actividad permitida (kayak, escalada, senderismo, pesca deportiva, etc.) existen ciertas reglas que hay que seguir. Por ejemplo, pueden recolectar frutos del bosque, sin embargo, si recolectan plantas que están protegidas por la ley, como las orquídeas, las autoridades no tienen ningún tipo de tolerancia.

Así pues, en general está permitido acceder a cualquier terreno, excepto a residencias privadas, las inmediaciones (70 metros) de una vivienda y tierra cultivada. Puedes poner una tienda de campaña. Se permite recoger flores, setas y bayas. Se permite conducir en caminos privados a menos que haya un cartel que indique lo contrario. Se permite nadar en los lagos. Puedes acceder a cualquier playa siempre que te mantengas alejado de residencias privadas. Se permite capturar peces en los cinco grandes lagos y en toda la costa, entre otros.

¿Qué sucede cuando el derecho al acceso público se realiza respetando las obligaciones, como en países como Suecia?

«Todo mundo tendrá acceso a la naturaleza.» Constitución de Suecia

El acceso de recreación al aire libre puede brindar a las personas una oportunidad importante para conectarse con la naturaleza, pero no sólo eso. De acuerdo al estudio «Perspectiva de Salud Ambiental», publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el contacto con entornos naturales puede afectar positivamente la salud psicológica, cognitiva y física de los individuos; por ejemplo, disminuye la hormona cortisol del estrés, desarrolla la conectividad social, fortalece el sistema inmune, reduce enfermedades respiratorias y cardiovasculares, entre otros.

En dicho estudio se señala que, por ejemplo, los estadounidenses pasan más del 90% de su tiempo en interiores: la mayor parte de ese tiempo se pasa en edificios y una porción más pequeña en vehículos; situación radicalmente distinta a la que viven los suecos, donde su calidad de vida es muy alta, y entre otras razones, claro está, por su cultura al aire libre y en contacto con la naturaleza.

Pasar tiempo al aire libre donde es considerado un derecho, como en Suecia, promueve que sean los propios ciudadanos quienes, ante todo, se preocupan por cuidar el medio ambiente y la naturaleza. Así, los intereses privados están por debajo de los intereses públicos, los que benefician no sólo a las mayorías sino también a la naturaleza.

Los suecos afirman, «pasar tiempo en la naturaleza nos hace más creativos, nos libera del estrés, aligera el dolor, restaura la energía mental y nos ayuda a conectar con nuestro verdadero ser. Disfruta Suecia, porque la naturaleza sueca te permitirá conectar con tu propia naturaleza.»