Desiertos los mares: gobierno convoca a pescar tiburón blanco en Oaxaca

El «1er Torneo de Pesca Rivereña de tiburón», en Oaxaca, un evento que iría en contra de todo principio ético cuando es imperativo proteger el medio ambiente.

Hace unas semanas se anunció y abrió públicamente el registro para el que sería el «1er Torneo de Pesca Rivereña de tiburón» en el marco de las Fiestas del Mar Semana Santa 2018, en Santa María Colotepec, Oaxaca. El evento, de acuerdo a lo comunicado por el póster colocado en la región, sería convocado y apoyado por el propio gobierno municipal.

De acuerdo al glosario de la SEMARNAT, la definición de Pesca Ribereña (con b labial, como correctamente se escribe) es la «captura que se realiza en cuerpos de agua interiores, bahías, sistemas lagunares o estuarinos, así como en el mar hasta un límite de tres millas náuticas (5.6 km) a la costa. En la mayoría de los casos, este tipo de pesca se practica con embarcaciones menores.» 

Generalmente a la pesca ribereña se le considera artesanal o de flota menor, por el bajo nivel de inversión comparado con la flota mayor, así como por hacer uso de embarcaciones pequeñas. 

La pesca de tiburones representa una fuente sustancial de ingresos para un número significativo de comunidades costeras de México.

De acuerdo a los estudios de María del Carmen Alejo Plata (ed.al.) en La pesquería artesanal del tiburón en Salina Cruz, Oaxaca, México, el 90% de la captura total del tiburón del país se destina al consumo humano. Si bien se puede aprovechar prácticamente todo, sólo suelen comercializarse la aleta y la carne. 

Pero lo grave con la pesca del tiburón es que, este animal se caracteriza por tener un crecimiento lento, una maduración sexual tardía y una baja fecundidad. Por ello, sus poblaciones pueden verse fácilmente afectadas tanto por las condiciones y cambios climáticos, como por la intervención directa del hombre en su equilibrio reproductor. 

Está claro que son evidentes los efectos directos de la actividad pesquera sobre la diversidad biológica de los mares. Un ejemplo de ello es la ya casi extinta Vaquita Marina en los mares mexicanos. 

¿Por qué el gobierno de un municipio de Oaxaca promovería un torneo de pesca ribereña de tiburón en la costa de Santa María Colotepec?

Si pensamos en que uno de los atractivos turísticos de Acapulco, Guerrero, es la pesca deportiva, dentro de las cuales están reservadas únicamente siete especies (entre ellas el pez vela, el marlín rayado y el dorado) y que el flujo económico que generan los distintos torneos que se realizan en esta zona del Pacífico mexicano es importante. Y si a su vez lo comparamos con Oaxaca y Chiapas, donde este tipo de torneos son incipientes, entonces, probablemente el objetivo de este «Torneo de Pesca Rivereña de tiburón» es promover la pesca como competencia para generar así un flujo económico en la zona. 

Ahora bien, de acuerdo a un estudio de la Universidad del Mar de Oaxaca, Impacto de la actividad pesquera sobre la diversidad biológica, el estado del consumo del tiburón se encuentra en tendencia de sobre-pesca.

Es decir, que si bien se aprovecha al máximo el consumo del tiburón, no obstante, de acuerdo a la demanda del mismo, este está en riesgo de ser consumido más allá de sus posibilidades de repoblación. 

El tiburón está en riesgo. ¿En qué sentido? Si su pesca supera por un mínimo el control para su equilibrio, puede entrar en estado de peligro de extinción.

De acuerdo a Gabriel Quadri de la Torre, en Pesca y Mares en México: vergüenza y crisis, cada año, en México, se capturan y matan alrededor de 100 millones de tiburones, mientras la NOM-029-PESC-2006 para una supuesta pesca responsable de tiburones y rayas no limita ni establece ninguna restricción sobre el esfuerzo pesquero.

En ese mismo estudio, Quadri afirma que varias especies de tiburones han sido diezmadas hasta en 90% en el Golfo de México y 80% en el Pacífico, debido a pesca incidental y comercio ilegal de aletas para exportación al mercado asiático.

Es decir, bajo estas estadísticas, en menos de dos décadas no quedarán varias de las especies de tiburones que hay en nuestro país. 

¿Un torneo de pesca de tiburón?

Triste. Aún más cuando, de acuerdo a lo que el cartel oficial anuncia, son las propias instituciones públicas quienes organizan un evento de este estilo. 

Un evento de esta magnitud promueve el comercio de un animal que, por su consumo y pesca ilegal, puede caer en un tiempo no muy lejano bajo la etiqueta de «en peligro de extinción». 

La sobrepesca, la pesca incidental e ilegal y la destrucción de hábitats costeros —como los manglares que sirven de zonas de alimentación y crianza de los tiburones— son las principales causas de disminución de las poblaciones de tiburones. En México, en el 2012, había ya 16 especies de tiburón en peligro de extinción. 

El torneo de pesca de tiburón en Oaxaca, no es más que otro evento que finalmente refleja los intereses privados y económicos de ciertos sectores del país, así como la ausencia de normas para la protección legal del tiburón. 

Si por torneo se entiende la definición que proporciona la RAE, «cualquier tipo de competencia», con este evento la única competencia que realmente existe es la que quiere imponer el hombre contra la naturaleza y, por ende, contra sí mismo.

En México, únicamente tienen «Protección Especial» el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el tiburón ballena (Rhincodon typus) y el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus). Asimismo, únicamente el 2% del territorio marino mexicano son áreas protegidas y refugios, extensión territorial que queda muy por debajo de lo acordado en la Convención sobre Diversidad Biológica de Naciones Unidas.

De acuerdo a los comentarios publicados en el post de Facebook que se encuentra al inicio de esta nota, el evento será cancelado a partir de la polémica que originó. Freeman intentó contactar al Ayuntamiento de Santa María Colotepec -mencionado en la comunicación del evento por medio de la Regiduría de Turismo local, a manera de promotor del mismo-, sin que al momento se haya obtenido respuesta.