Daniel Araiza Chávez

Foto: Daniel Araiza ascendiendo al C3 en Denali, Alaska, junio 2018. Cortesía Línea Directa.

Daniel Araiza, al lado de Enrique González, falleció en la montaña Artesonraju, Perú, el pasado 18 de julio. Esta es una pequeña semblanza de su persona, acompañada de pensamientos ofrecidos por algunos de sus amigos cercanos en el montañismo.

Sabemos que estas palabras no serán suficientes para hacer justicia a la pérdida que queda tatuada en la comunidad de montaña mexicana, pero las ofrecemos como un gesto hacia su memoria. Invitamos, a quien así lo desee, a comentar también sus pensamientos.

Daniel Araiza, alpinista mexicano que tocó las cumbres más altas con su humildad, fortaleza y pasión; su legado marca el montañismo del país.

Daniel Araiza Chávez, uno de los más grandes y reconocidos alpinistas mexicanos de nuestra época, dedicó por completo su vida a las montañas desde un suelo nutrido por los valores más profundos. Gran impulsor del deporte de alta montaña en el país, luchador insaciable por su cuidado y desarrollo, con un físico prodigioso y una mente prístina logró tantas cimas como la montaña le permitió.

Fue una «pieza clave para Línea Directa, gran formador de nuevas generaciones, maestro de tantos, él enseñó a mucha gente a hacer montaña», afirma su compañero Diego Wynter, fundador, junto a Pedro L. Corcuera de este Colectivo de personas -Línea Directa- altamente experimentadas y apasionadas con la práctica del alpinismo, tanto como comprometidas con la formación de nuevos y mejores alpinistas mexicanos y al que Daniel perteneció desde los 19 años de edad.

Hijo del gran alpinista Fernando Araiza Aguilar, sus primeros pasos estuvieron ya rodeados de parajes naturales que caracterizan a la región de Guadalajara. Desde la primaria, Daniel se acercó al Club Alpino del Instituto de Ciencias. Con tan sólo 10 años ya había hecho cumbre en el Nevado de Colima, a los 12 en el Iztaccíhuatl y a los 18 años realizó su primera expedición a los Andes peruanos donde logró subir el Huascaran (6,768msnm). 

A sus 29 años Daniel Araiza era, y lo será por mucho tiempo, un faro que iluminaba el camino venidero para el alpinismo mexicano, el alpinismo auténtico, el alpinismo aguerrido y a un mismo tiempo respetuoso. Daniel no fue turista. Daniel no fue cliente. Daniel, siguiendo la tradición del alpinismo vanguardista y relevante, tenía estilo.

Deportista polivalente al practicar la escalada en hielo, en roca, tradicional, gran pared, alta montaña, bloque, Daniel ha sido uno de los atletas  más completos que ha tenido México en décadas recientes. 

Conservador y prudente en lo indicado, atrevido en lo necesario, «abridor de huella» en el sentido más puro, Araiza buscó un equilibrio entre la perfección técnica, el estilo alpino, la fortaleza física y mental, y el riesgo sabio. Escaló en México, Estados Unidos, Canadá, Perú, Bolivia, Argentina, Francia, Suiza, Los Himalayas y vibró un buen número de triunfos colectivos como guía y cordada. 

Su pasión desbordante por la montaña encendió la llama de la vida en todos aquellos afortunados que le conocieron y que no son pocos. Daniel desempolvaba, con cada paso, la historia mexicana de las grandes cimas, reafirmando, junto a la antigua escuela, que lo increíble es posible.

Se aventuró, como pocos, a vivir como protagonista la historia del montañismo con repeticiones, aperturas y variantes que nos hicieron sentir el renacimiento por el interés mexicano hacia los grandes proyectos y ambiciones de montaña.

Entre los más grandes logros de Daniel se encuentran dos veces cumbre al Denali por la West Rib, en el 2012 y 2018, la apertura de la ruta “El inca, el azteca y el cachaco» en el Jurau B (5727msnm), Huayhuash, en el 2014, el proyecto IceCalling con Héctor Ponce de León en el que escalaron Slipstream, Snow Dome, en Canadá y el Huntington (3731msnm), en Alaska, realizó un ascenso en menos de 24 horas a La Nariz, en Yosemite y encumbró el Manaslu, su primer ochomil, en el 2017.

Daniel fue un líder que buscó construir a favor del montañismo nacional a través de diferentes instituciones. Formó parte de la Línea Directa como miembro clave de su desarrollo; fungió como Presidente de la Asociación Mexicana de Guías de Montaña en su búsqueda por recuperar a la Asociación de la inactividad; creó, junto a amigos, la empresa Summit Pro, prestadora de servicios de guías de montaña; fue consejero fundador de la Fundación México Vertical; fue parte del comité organizador del serial de trail running Utra Trail Mexico Series. Fue atleta patrocinado, cordada segura, y amigo presente. 

De personalidad divertida, con el carácter y habilidad de los corazones responsables y alegres, Daniel supo escuchar y ser escuchado. Guió a muchos mientras aprendía de otros; pidió consejo, y lo tomó para ser líder.

El «Tanque», como se le conoció popularmente, incluso contra su deseo de abandonar el mote, buscaba continuar su preparación, profesionalización e impacto positivo en la comunidad. Quedan así, sin contar, las expediciones, conferencias, proyectos y roles que le esperaban en el futuro y qué él mismo construyó para sí.

Queda una silla puesta, vacía, pero con peso, en la mesa en la que la comunidad se presenta para dar voz al espíritu de aventura y cultura de montaña, aquello que da oxígeno y vida a lo que somos, a lo que nos une, conocidos y desconocidos, como familia. Su inspiración nos recordará siempre que la cumbre no es lo más alto.


Encomio a Daniel Araiza Chávez

(1989 – 2018)

Elsa Ávila:

«Al buen Dan le conocí antes por redes sociales y pese a ser de diferentes generaciones pronto entablamos “amistad alpina”. Me encanta que esta generación de jóvenes se me acerquen.

El brillo en los ojos de Daniel al escuchar mis respuestas, se transformaban en un perfecto procesador que integraba todo a su “disco duro”. Recibir sus noticias cuando estaba en sus expediciones me alegraba y siempre me impulsaron a motivarlo (cosa que no requería).

Sonrisa franca y eterna, mirada profunda y analizante, iluminando con su presencia el espacio en el que estuviera. Es difícil aceptarlo, quisiera borrar este día e iniciarlo de diferente manera.

Quizás recibiendo sus mensajes cortados para ahorrar en el caro sistema de comunicación que llevaban a Denali apenas hace un par de meses y a ver qué entendía yo. Traducir las noticias, preocuparme por acá y sin embargo, tragarme ese sentimiento para animarles.

Todos los que vamos a la montaña sabemos que hay que disfrutar cada respiro pues el siguiente paso, no necesariamente en la montaña, puede ser el último. Dando paso ¿a qué? No lo sé, sólo sé lo que yo he vivido y por eso lo hago con entrega y sé que Daniel hizo lo mismo.

Me llegan a la memoria las palabras que escribió Gerardo Castelazo, el primer amigo que perdí en la montaña:
“Es preferible morir haciendo lo que te gusta, a vivir frustrado sentado y sin hacerlo, esperando a que un día la muerte llegue”. En algún lugar espero encontrar esa sonrisa y luminosidad en tu mirada Dan.»

José Vega:

«Cuando teníamos 14 años su Papá nos llevaba a escalar al Diente, después nos aprendimos el camino y nos íbamos en camión. A los 17 con el CAIC fuimos al Gand Teton y escalamos la Exum, cada uno lideramos una cordada. La pared Oeste del Toclla fue la primer escalada en hielo que hicimos, al terminar la pared, la travesía para llegar a la punta y poder bajar por la ruta normal fue complicada. Cuando llegamos a la punta le pregunté: ¿te das cuenta que nos pudimos haber muerto? Me contestó: -Sí, pero no pensé que me lo fueras a decir ahora, si no hasta que bajáramos.
Entrenar escalada de velocidad y subir la Nariz con Daniel es una de las cosas mas divertidas que he hecho.

Hace unos días planeábamos ir a escalar a Pakistán en 2020. Hay amigos que nunca dicen no a una cerveza, Daniel nunca decía que no a una escalada. Estoy muy agradecido con la vida por este amigo que me dio.»

Jonathan «Perseo» González:

«Tuve el gusto de poder no sólo escalar con Daniel, sino también llegar a ser muy cercanos. Me cuesta mucho trabajo asimilar que uno de mis grandes amigos se nos va y que ya no podré verlo en forma presencial ni compartir más momentos. Me da gusto haberlo podido apoyar en su decisión de dedicarse al alpinismo y observar cómo en pocos años sus grandes logros llegaron a inspirar a muchos de nosotros. Sin duda es alguien a quien voy a extrañar mucho, una gran pérdida para nuestra comunidad.»

Sergio «Tiny» Almada:

» – «Eeeel pirata…» (frase que utilizamos juntos mientras abrimos La Arista Mexicana, Piedra Bolada).

Los recuerdos son lo que siempre nos acompañan. Cuando conocí a Daniel, conectamos prontamente la pasión y las buenas vibras y tuvimos la suerte de hacer proyectos juntos. Su determinación, positivismo y empatía lograron transmitirse durante los años. Y será de gran admiración contar con las súper energías y enseñanzas que nos deja. Daniel siempre fue alguien en quien confiar, con quien platicar y con quien divertirse. Nunca rebasaba los límites de la estupidez, y actuaba con prudencia. Se nos adelanta un hermano, un embajador, uno de los grandes en las montañas.

Serás siempre inspiración para expandir nuestros límites carnal. ¡Puro Pa’rriba y gracias por todo esto que nos enseñas y seguirás enseñando!»

Pedro Corcuera:

«Nunca imaginé estar escribiendo estas líneas, porque los gigantes de espíritu están para acompañarnos y guiarnos durante toda nuestra vida.

Más allá de ser el mejor alpinista mexicano de los últimos 20 años, Daniel fue un verdadero fuera de serie como ser humano. Esa fue siempre su verdadera riqueza, un gigante no sólo de las grandes paredes, sino de la vida misma. Como escalaba vivía, y por su forma de vivir inspiraba a todo aquel con quien compartió, aunque fuese por un instante, la escalada.

Puede que el Tanque ya no esté con nosotros físicamente, pero sé que su ejemplo y su espíritu lo estarán por siempre, en cada entrenamiento, en cada cumbre, pero sobre todo, en cada paso que demos hacia la cumbre de la montaña en la que, algún día, nos encontraremos para abrazarnos de nuevo. Gracias por todo hermano. Te quiero mucho.»

Alejandro Rivera:

«El día que Daniel me llamó por teléfono para platicarme que había tomado la decisión de dejar la arquitectura para dedicarse por completo a la montaña, era tan clara su determinación, que no había forma de no sentirse contagiado por ese entusiasmo; mismo entusiasmo que caracterizó cada uno de sus proyectos, ambiciosos y emocionantes.

Cuando me platicaba sobre sus escaladas, me sudaban las manos sólo de imaginarme las situaciones que con tal madurez sabía manejar para conseguir tan destacados ascensos y continuar creciendo como alpinista, disfrutando cada momento de su actividad.

En cualquier ámbito, siempre es motivante encontrarse con seres que viven la vida intensamente y disfrutan lo que hacen a plenitud. Daniel fue uno de esos seres.

Hoy le dije a nuestro equipo en Alta Vertical que la mejor manera de hacer un homenaje a Daniel es vivir la vida con pasión y alegría. No importa lo que hagamos, hagámoslo con profunda convicción y con entusiasmo desbordante.

Celebremos la vida de Daniel. Lo vamos a extrañar, pero estoy seguro que él querría ver a sus seres queridos viviendo la vida al máximo, así como la vivió él.

Te llevamos en el corazón, Daniel. Esperamos que lleves contigo nuestro cariño y te siga acompañando en el ascenso que ahora has emprendido.»

Santiago Jaime

«Puedo ver claramente a Daniel en frente de un largo sumamente complicado; el primer voluntario para escalarlo sería él. Después de ver de frente la pared, comenzó a subir con una calma y concentración inquebrantables, sabiendo que podía, que estaba listo para hacerlo.

Con esa entrega se unió a la montaña, convencido de que la felicidad y la libertad hay que salir a buscarlas, están en nuestras pasiones más arraigada.

Escuchó el llamado y lo siguió, tuvo el valor de seguirlo.
Hermano, estamos eternamente agradecidos por el legado que dejas con tu partida. ¡Hasta algún día!»

Benjamín Soto

«Daniel fue una combinación muy precisa entre valentía y prudencia. Su estilo de vida fue una revolución por sí solo.

Cuando hablaba de la montaña parecía no tener límites. Antes de acercarse a la pared ya la había vencido varias veces en su cabeza.

Como fotógrafo y documentalista, Daniel me regaló de los momentos más importantes de mi carrera.

En su escalada había estilo que se reflejaba en las imágenes, y en su filosofía había historia que pedía a gritos ser contada. Para Daniel, siempre estuvo el trasfondo, el sentido, primero que nada.

Su partida deja muchos huecos que llenar, pero creo que la historia que empezó a escribir se seguirá contando por muchos años más.»

Ascensos destacados en la carrera de Daniel Araiza

  • 2010 Pisco (5752msnm), Perú – Pared Sur/ MD+, ED1/ 450 m, 60°- 90°.
  • 2011 Chacraraju Este (6010msnm), Perú – Jager, Cara Sur/ ED1 / 750 m.
  • 2012 Denali (6196msnm), Alaska – West Rib en 36 horas 2013 Alpes
  • 2013 Les Droites (4000msnm) – Espolon Tournier /MD+/ 1200m. Alpes
  • 2013 Aguille du Midi (3842msnm) – Espolon Frendo / D / 1200 m. en solitario
  • 2014 Jurau B (5727msnm), Huayhuash, ruta nueva en montaña virgen “El inca, el azteca y el cachaco” MD+ / 400m. /65°-100°. Apertura
  • 2015 Piedra Bolada, Cañón de Candameña, Chihuahua – “Arista Mexicana” 11b A1 / 500 m.
  • 2016 Proyecto IceCalling con Héctor Ponce de León.
  • 2016 Slipstream, Snow Dome, Canadá. WI4+ / 960 m.
  • 2016 Huntington (3731 msnm), Alaska – West Face Couloir WI4+ / 85° / Grado V / 1200 m
  • 2017 Ruta “Serpent’s Tail” (WI5R 140 mts), Pico de Orizaba.
  • 2017 The Nose, en Yosemite, en menos de 24 horas.
  • 2017 Manaslu (8156msnm), Himalaya, en menos de 24 horas.
  • 2018 Aconcagua (6962msnm), por la Directa Polacos.
  • 2018 Denali (6196msnm), Alaska – Por la West Rib.
  • 2018  Tocllaraju (6034msnm), Yanapaccha (5460msnm), Huarapasca (5412msnm), Perú.