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Corro, luego existo

Gerardo es autor invitado en Freeman.

¿Por qué empecé a correr? No lo sé exactamente, tal vez por mi incesante curiosidad de experimentar nuevos retos -siempre he sido curioso-, por la inquietud de encontrar una pasión haciendo algún deporte, porque la pasión evoca lo mejor de uno, o tal vez porque me ayuda a recordar que existo y que uno se enfrenta a una infinidad de emociones y posibilidades a lo largo de su vida, o tal vez porque el paisaje cambia día a día y me recuerda que la vida es evolución, también porque implica tener coincidencias con la gente que me rodea y me ayuda a identificarme, o tal vez porque es la manera más eficaz de transformar tu cuerpo y, en consecuencia, tu pensamiento: en donde lo imposible se vuelve posible y lo irreal se vuelve real. En fin, correr, es un acto de magia que ayuda a transformar tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. 

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Me gusta sentir y al correr uno descubre toda la paleta de emociones posibles: desde el dolor más profundo hasta la alegría más surrealista, todos estos sentimientos derivados del esfuerzo y del sacrificio, es raro porque la felicidad deriva de sentimientos contrapuestos con la definición contemporánea de felicidad: esfuerzo, sacrificio, dolor, disciplina, etc., al menos así lo experimento yo. Correr no es fácil, implica un gran esfuerzo, sin embargo, la satisfacción siempre, al menos en mi experiencia, es mayor que el esfuerzo y ahí radica el amor por este deporte.

Adicionalmente, creo que no hay acción más perfecta de libertad que cuando uno corre, porque se multiplican las ideas y los recorridos se vuelven únicos/diferentes, correr me recuerda que la vida es un experimento de emociones.

Creo que únicamente un corredor podría entender este artículo, pero espero que quien no lo sea pueda descubrir en algún momento de su vida la magia que encierra el correr.

¿Eres corredor? ¿Por qué empezaste a correr? Déjanos tus comentarios.