Alpinismo: Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO

La Asamblea General de la UNESCO declara al Alpinismo como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad en reconocimiento de sus valores.

11 de diciembre, en coincidencia con el Día Internacional de las Montañas, la Asamblea General Interministerial de la UNESCO declaró solemnemente reconocer al Alpinismo como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad.

El alpinismo, más allá de una disciplina deportiva con determinadas exigencias físicas y mentales, más allá de una actividad de entretenimiento, es una cultura caracterizada por valores trascendentes, como lo son el compromiso personal, el sentido de responsabilidad propia y, fundamentalmente, impulsora del respeto y conocimiento de las montañas, así como fomentadora de lazos sociales que se sustentan en la solidaridad.

Ha sido así que desde el 2009 se comenzaron los esfuerzos para lograr la inclusión del alpinismo en la lista UNESCO, fundamentalmente a través de tres países: Suiza, Francia e Italia, así como gracias a las federaciones miembro de la UIAA.

La Asamblea General de la UNESCO declara al Alpinismo como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad en reconocimiento de sus valores.

Algunos de los beneficios que obtendrá el alpinismo al ser reconocido como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad serán una clara descripción de lo que el alpinismo es con la finalidad de delimitar la actividad y lo que se entiende por ella, así como sus valores y compromisos, con el objetivo de promocionar la actividad responsablemente y preservando los sitios donde se practica.

En términos generales, se deberá tratar de un gran paso para el alpinismo, pues con dicho reconocimiento, además de promover la actividad, ésta estará salvaguardada, lo que quiere decir que los límites entre lo que se entiende por alpinismo y lo que no, estarán bien delimitados.

Por «alpinismo» la UNESCO reconoce la actividad de escalar cumbres y montañas con las propias fortalezas físicas, técnicas e intelectuales; de desafiar las propias capacidades y experiencia mientras se negocian obstáculos naturales y no artificiales; de evaluar y asumir riesgos medidos; de autogestión, responsabilidad y solidaridad; y de respetar a otras personas y sitios naturales.