El 6 de junio de 2026, en la cara sur del monte Céüse, Janja Garnbret encadenó Bibliographie: treinta y cinco metros, más de ochenta movimientos, 9b+ (5.15c).
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Loading the Elevenlabs Text to Speech AudioNative Player...Lo hizo sin rodilleras, que en la escalada equivale a una crítica menos. Es la primera mujer en la historia que encadena esa ruta y la segunda que logra el grado, después de Brooke Raboutou. El dato cabe en una story, pero no lo que significa.
Empecemos por la pared, porque tiene su propia leyenda. Años antes de Janja, un alemán llamado Alex Megos pasó tres temporadas de su vida y sesenta días totales colgado de los dedos para subirla por primera vez. Le puso 9c (5.15d), el grado más alto que existía. Después Stefano Ghisolfi la repitió, dijo que en realidad era 9b+ y no 9c, y Megos aceptó el decote. Así funciona esto: alguien sangra años en una ruta, propone un número, y otro llega meses después a corregírselo. En pocos deportes la marca máxima se define así, por consenso y a discusión pública entre quienes la repiten. Esa es la pared que Janja decidió que sería suya
Y no le salió a la primera, hasta la GOAT cae más veces de las que encadena. Ya había estado ahí antes, lo había intentado, se había ido sin terminarla. Volvió convertida en otra persona, que es la única forma seria de volver a algo que te derrotó (dicho por ella misma). Lo cuenta desde adentro, y con una honestidad que rara vez suena a frase diseñada para hacer sonreír a un patrocinador:
"Esta ruta exigió un compromiso enorme: subir, todo el tiempo, intentar, fallar, fallar otra vez, fallar otra vez. Una y otra vez hasta que lo logré. Normalmente, si no podía hacer una ruta en dos o tres intentos, me iba y no volvía nunca. Pero esta ruta me exigió ser una escaladora distinta. Comprometerme, ser paciente. El desafío fue sobre todo mental."
Ahí está el truco que no es un truco. La escaladora más exitosa en la historia no falló por falta de fuerza. Falló, una y otra vez, hasta que aprendió a seguir. "Soy una persona muy impaciente, quiero todo ya", admite. "Probablemente porque soy perfeccionista. Quiero lograr y lograr y lograr. Pero esto me enseñó que la paciencia es lo más importante."
Esto de mover la frontera de lo posible ya había pasado antes, con otra mujer y otra pared. En 1993 Lynn Hill liberó The Nose en El Capitán, una vía que se daba por imposible en estilo libre (sin ayuda de equipo para el ascenso, solo como protección), y al año siguiente la repitió en un solo día. La primera persona del planeta en lograrlo. Ningún hombre lo había hecho. El paso más duro, Changing Corners, era tan difícil de graduar que Hill dijo que el grado honesto sería "una vez, o quizá dos, en la vida". No hablaba de números.
Entender por qué montarse en un grado es asunto histórico conviene algo de contexto, y el contexto es masculino por razones de calendario, no de capacidad. Wolfgang Güllich, un alemán de los ochenta y noventa, estableció él solo los primeros del mundo en cuatro grados consecutivos: el primer 8b (5.13d), el primer 8b+ (5.14a), el primer 8c (5.14b) y, en 1991, Action Directe, el primer 9a (5.14d) de la historia. Para entrenarla inventó el campus board. Güllich murió en un accidente de coche a los 31. Su ruta sigue siendo la vara del 9a tres décadas después. Diez años más tarde, Chris Sharma enlazó la pared contigua a la de Janja, la bautizó temporalmente Realization y firmó el primer 9a+ (5.15a) del mundo. Esa pared se llamaba y se llama nuevamente Biographie. Mientras tanto Bibliographie, la de Janja, le debe el nombre: una vía junto a la otra, los nombres encadenados en la misma roca.
Pero esa estirpe tiene un espejo que importa más para esta historia, casi siempre con años de retraso que no impuso la biología. Josune Bereziartu, vasca, abrió el 9a (5.14d) de mujeres en 2002 con Bain de Sang, y durante años no fue solo la mejor escaladora del mundo sino uno de los mejores humanos, sin apellido de género. Tardó quince años en aparecer la siguiente puerta: Margo Hayes firmó el primer 9a+ (5.15a) en 2017 con La Rambla, y de paso encadenó Biographie y Papichulo en una temporada. Ese mismo 2017, Angela Eiter rompió el techo del 9b (5.15b) con La Planta de Shiva, y después abrió el suyo propio con Madame Ching, primera mujer en establecer la dificultad y no solo repetirla. Detrás llegaron Laura Rogora y Julia Chanourdie al 9b (5.15b). Y el 9b+ (5.15c) lo estrenó Brooke Raboutou en Excalibur en abril de 2025. Garnbret es la segunda, catorce meses después. Hoy hay dos mujeres instaladas en la punta absoluta del grado en la escalada deportiva mundial.
Y aquí es donde Janja se pone incómoda para algunos, porque escala de una manera que contradice casi todo lo que se vende como entrenamiento en redes sociales. No hace campus. Casi no pisa un gimnasio de pesas. No vive contando calorías ni persiguiendo el peso que el deporte glorifica hasta enfermar a sus atletas, y de hecho ha sido una de las pocas voces que lo dice en voz alta: "¿Vamos a criar a la próxima generación de esqueletos?", escribió en 2023. Cuando a su entrenador, Roman Krajnik, le preguntaron por qué Janja es la mejor, contestó lo más simple que existe: "porque lo es". Luego lo aterrizó: nadie entrena como ella, cada día, como si nunca hubiera ganado nada. ¿La mejor preparación para escalar, según Janja? Escalar. No hay suplemento, no hay protocolo, no hay biohack. Janja lo resume sin misticismo: "Es el mejor entrenador del planeta, no hay ningún secreto. El secreto es que entrenamos duro."
Sin duda los escaladores mamadores de Instagram tenemos algo que aprender de la GOAT. Toda la industria del contenido fitness vertical, los reels de dieta de definición, los hangboard a las seis de la mañana con música épica con veinte kilos colgados a la cintura, y resulta que la persona más dominante del deporte llegó ahí escalando mucho, comiendo bien y teniendo paciencia, nada más. "Nada más."
Y el cuerpo que esa sencillez construye no se parece al del reel. La escalada de verdad no siempre deja abdominales de revista: deja manos de escalador. Manos que son un mapa de todo lo que han agarrado, de todas las caídas, de todas las lesiones, todos los logros, descansos y aventuras. Pregúntale a cualquiera que lleve años pegado a la roca y mírale los dedos: chuecos, alguna falange que del esfuerzo comenzó a torcerse y que nunca se desinflamó. Un dedo gusanito que el mundo consideraría un error pero que es evidencia del amor y la autenticidad que se mantiene aunque duela. Hay belleza en ello, una virtud más allá del grado: la del estoico, la de la verdad vivida hasta que deja cicatrices que se reciben con gusto. Esa es la clave para escalar duro. Es la clave para vivir duro. Esto no lo dijo Janja, pero se lee en sus hechos.
Los números de Janja son de otra dimensión. Dos oros olímpicos. Diez medallas en campeonatos del mundo, ocho de oro. La mayor cantidad de oros de Copa del Mundo para cualquier escalador en la historia, y una temporada entera ganando todas las pruebas de búlder. Es la atleta más dominante de su disciplina en la historia, y hay quien sostiene, con argumentos, que es el ser humano más dominante en cualquier deporte, hombre o mujer. La hipótesis emociona.
Conviene recordar explícitamente, aunque ya lo hicimos de alguna manera en los párrafos anteriores, que la escalada femenina nunca fue la versión chica de la masculina, sino su propio frente de conquista en cada estilo. Catherine Destivelle dejó la competición para volverse una de las grandes alpinistas, con primeros femeninos en solitario en las paredes de los Alpes y el primer Piolet d'Or a la trayectoria entregado a una mujer. Alison Hargreaves encadenó las caras norte clásicas sola. Ines Papert ganó el absoluto del festival de hielo de Ouray contra hombres. Mélissa Le Nevé encadenó por fin Action Directe (lo puedes ver en Reel Rock, btw) en 2020, treinta años después de Güllich. En cada disciplina hubo una mujer que no siguió el camino: lo abrió. Janja es la última de esa fila, y la que más arriba ha llegado.
Pero si esta nota fuera solo sobre grados, sobraría más la mitad. Lo que deja Janja Garnbret no cabe en una tabla de dificultades y Janja es tan interesante que el grado es casi el pretexto para hablar de ella. Es la rareza de tener todo para ser insoportable y no serlo. En un deporte, y en un mundo, donde el grande se come al chico, ella no es depredadora. Celebra a sus rivales. Entrena a las niñas. Abraza a Raboutou en el podio. Presta su muro de entrenamiento a la competencia, que es como prestarle el examen resuelto. Humildad, calidez, sencillez, compañerismo: palabras que pesan más que "9b+". La GOAT con números monstruosos es una chica normal y chida, sin más.
Janja ya piensa en lo que sigue: quiere disfrutar el momento y luego buscar "un nuevo proyecto, algo que me encienda como lo hizo Bibliographie". En el horizonte está su oro número cincuenta de Copa del Mundo y, más lejos, Los Ángeles 2028 y un tercer oro olímpico.
Pero esos son los números, y los números se discuten en los comentarios del 8anu y el tribunal experto de Instagram. Lo que no se discute es la imagen: una mujer que ya lo ganó todo, colgada de una pared que la había echado una vez, subiendo otra vez, fallando, volviendo al suelo, encordándose de nuevo. Sin prisa. La paciencia, al final, no solo te lleva a encadenar la roca, sino la vida.
Foto de portada: derivado de original por @redbull @jessglassberg
Fuentes y referencias
Cómo citar
Raul Morales. "La paciencia de la GOAT - Janja Garnbret encadena Bibliographie 9b+ / 5.15c". Freeman, 8 de junio de 2026. https://freeman.la/la-paciencia-de-la-goat-janja-garnbret-encadena-bibliographie-9b-5-15c/



