Foto de portada: Renan Ozturk
Boulder, Colorado, abril de 2026. Me siento en una silla de madera con una biblia en las manos, en una iglesia, esperando ver a Dean Potter.
Sobre el altar instalaron una pantalla. La sala estaba llena de escaladores, cineastas, gente del mundo outdoor que en Boulder no es una tribu sino el tejido mismo de la ciudad, y cada asiento tenía una biblia que nadie mencionó y que de alguna forma parecía normal, como si siempre hubiera sido así, como si la escalada y la liturgia compartieran algo que no necesita explicación. A mí me pareció la metáfora más honesta que podría haber elegido el universo para presentar esta historia: The Dark Wizard, la nueva docuserie de HBO sobre Dean Potter, proyectada en una iglesia, entre fieles. Porque eso somos, en el fondo. Fieles.
Empecé a escalar en 1999, tenía quince años y vivía en México, donde las revistas de escalada llegaban de contrabando, alguien las traía de Estados Unidos, alguien más las fotocopiaba, alguien las pasaba de mano en mano hasta que las páginas se doblaban y las fotos perdían definición pero no potencia, la época de los VHS de Masters of Stone circulaban en copias piratas que de alguna manera siempre encontraban la manera de llegar. El internet era lento y caro, pero suficiente para buscar los nombres de los héroes de ese momento en la escalada: Chris Sharma, Dave Graham, Patxi Usobiaga... Dean Potter, tipos que hacían cosas en la roca que parecían imposibles y que sin embargo existían documentadas en cintas copia de la copia de la copia.
Dean era diferente a todos ellos. No por ser el más dotado o el más arriesgado, sino porque era el más raro, el más incómodo, el que peleaba con los rangers del parque y que perdió patrocinios por escalar el Delicate Arch cuando nadie se lo había prohibido explícitamente pero todos sabían que no debía hacerse, el que caminaba highlines a cientos de metrls de altura sin cuerda de seguridad, sin paracaídas, sin red, el que inventó el freeBASE porque necesitaba una disciplina que todavía no existía para contener lo que su mente necesitaba hacer. Lo llamaban el Mago Oscuro y no era un apodo irónico.
Años después le escribí un correo. Yo llevaba ya tiempo trabajando con Peter Mortimer y Sender Films, desde 2009 trajimos Reel Rock a México y ese trabajo fue, literalmente, el origen de Freeman y de todo lo que hago profesionalmente hoy. También fue el origen de cada vínculo social que tengo fuera de mi familia directa, sin exagerar, porque cada persona de mi círculo está de alguna manera conectada a la escalada y por consecuencia a ese trabajo con Peter. A través de esa red llegué a contactar a Dean sobre When Dogs Fly, el cortometraje que hizo con Jen Rapp donde aparece Whisper, su perrita, viajando en una mochila mientras Dean hace salto BASE. Quería los derechos para mostrarlo en México. Me contestaron "Dean, Jen, y Whisper". Así firmaba Dean los correos: All the best. Dean, Jen and Whisper. Eran cagados, amables, completamente humanos, y me dieron la licencia sin realmente pedir nada. Guardo ese intercambio como se guarda algo que en su momento parece ordinario y que el tiempo convierte en reliquia.

La noche de la premiere en Boulder no tenía boleto. Se agotaron antes de que pudiera comprar uno y le escribí a Peter pero no contestó (lo entiendo, es un director al que le escriben cientos de personas) pero fui de todas formas. Hice el viaje, caminé al Adventure Lodge (un hostal barato en medio del cerro y a 5km caminando de Boulder), y esperé al día siguiente para formarme temprano en la entrada con la esperanza de que alguien cancelara. Pero nadie canceló, me di la vuelta y en ese momento Peter Mortimer llegaba con su familia. "Raúl, ¿conseguiste boleto?" Me mandó con la persona indicada y entré, sin más. Me encontré a Zachary Barr, productor de la serie y buen amigo, comiéndose un sándwich de pollo antes de que empezara la función. Le pedí unos minutos a cámara y me habló del valor de que estos héroes de la escalada sean conocidos más allá de la comunidad, del impacto que tuvieron en la cultura del deporte, de la responsabilidad de contar bien una historia así. Fue peculiar que todo esto pasara en una sala llena de imágenes religiosas.
Luego apagaron las luces y en la pantalla apareció el boceto de un cuervo y la voz de Dean Potter, grave y tranquila, dijo: "Cuando era niño, mi primer recuerdo fue el sueño de caer."
The Dark Wizard es una docuserie en cuatro episodios dirigida por Peter Mortimer y Nick Rosen, los mismos detrás de The Alpinist, The Dawn Wall y Valley Uprising (y todo Reel Rock), y producida por Sender Films para HBO. Tardaron casi cuatro años en construirla, más de cincuenta entrevistas nuevas, décadas de archivo, y algo que ningún documental anterior sobre Dean Potter había tenido: acceso a sus diarios. Su hermana Elizabeth los guardó durante años y cuando finalmente se los entregó a Peter y Nick lo que encontraron no fue la leyenda, sino un hombre en guerra consigo mismo, y esa guerra es el verdadero material de la serie.
Los diarios aparecen como animaciones: la letra a mano de Dean, sus dibujos, y luego en otro color de tinta sus respuestas a sus propios pensamientos, una conversación interna hecha visible, dos voces en un solo hombre peleando en el mismo cuaderno por el control de la misma vida. Antes de sus ascensos más grandes hay anotaciones que hablan de duda, de miedo, de un vacío que el logro nunca terminaba de llenar, y después de completar algo que nadie había hecho antes, la espiral descendía de nuevo. Cuando vi esas páginas animadas en la pantalla algo me apretó el pecho, porque yo también he hecho eso, no en un diario con estructura, sino en blogs, en notas dispersas, en cuadernos por todos lados, en miles de cartas que le escribí a los quince años a una sola persona en la prepa (y que todavía las conserva), cada una una manifestación de mi mente y una contestación, a veces violenta, a mí mismo, sin orden, sin lógica, puro fuego en el pecho, como decía Bukowski: escribes porque te quema, como ejercicio de supervivencia.
Tengo diagnóstico de autismo, algo que le llaman 2e. Lo supe de adulto, como suele pasar, cuando ya llevaba décadas construyendo estrategias para sobrevivir en un mundo que no está diseñado para mentes como la mía, y la escalada desde los quince años ha sido el lugar donde eso no importa, donde puedo ser exactamente lo que soy, obsesivo, intenso, monotemático, hiperfocado, rarísimo hasta para mi propia familia, y aprendí que eso no es un defecto sino una herramienta. La comunidad escaladora me recibió sin pedirme que me convirtiera en otra cosa. No digo que Dean Potter tuviera autismo, no lo sé y la serie tampoco pretende diagnosticar (los directores fueron deliberadamente cuidadosos en no etiquetar lo que vivía), aunque algunos de sus amigos cercanos sí tienen hoy palabras para nombrarlo. Lo que digo es que reconocí algo. El cuaderno con dos tintas. La búsqueda de un lugar donde la mente deja de pelear consigo misma por un momento y simplemente "funciona".
La serie muestra, en sus primeros dos episodios, la aparición de la rivalidad entre Dean Potter y Alex Honnold, y es imposible para mí ver esas imágenes sin que algo se mueva en la memoria, porque en 2009, cuando trajimos el primer Reel Rock a México, yo subtitulaba los videos de escalada para poder presentarlos en cines mexicanos. Para subtitular tuve que aprender inglés, y para aprender el inglés de la escalada tuve que aprender a entender a Honnold, que en ese entonces era un desconocido de veinte y tantos años con un inglés rapidísimo y a veces incomprensible para mí. No pocas veces le escribí por Facebook para preguntarle qué había querido decir. Recuerdo que se rió cuando le pedí que deletreara el apellido de su mamá porque no le entendía nada a su pronunciación. En 2010 presentamos Alone on the Wall en cines mexicanos, uno de sus primeros free solos documentados, con Moonlight Buttress y The Nose, y años después, en el Outdoor Retailer de Denver en 2018, le hice la broma de que aprendí inglés con él, y que sin su pronunciación imposible yo nunca habría tenido que estudiar lo suficiente para poder llevar a México Reel Rock y todas las películas que le han seguido. Algunas de las tomas que aparecen en The Dark Wizard yo las subtitulé hace más de una década sin saber que algún día terminarían en una docuserie de HBO vista en una iglesia en Boulder.
Lo que la serie presenta como rivalidad entre Dean Potter y Alex Honnold es, en estos primeros dos episodios, un gancho clásico de Peter, la tensión de dos maneras opuestas de entender el mismo impulso, el caos contra el cálculo, la intensidad emocional contra la precisión quirúrgica, pero Sender Films hace películas sobre personas, no sobre conflictos, y conociéndolos sé que los dos episodios que faltan van a llevar esa tensión hacia donde siempre terminan con la escalada en sus películas: en el reconocimiento mutuo, en la hermandad que nace de compartir algo que el resto del mundo no termina de entender.
Dean Potter no era un escalador que también tenía problemas. Era una mente que encontró en la escalada (y después en el salto BASE) su única forma de regularse, y la llevó hasta el límite físico de lo que un cuerpo puede hacer. Eso lo convierte en héroe para muchos escaladores no porque seamos como él en la magnitud de los logros, la mayoría nunca vamos a pararnos en un highline sin protección en Yosemite, sino porque reconocemos la arquitectura interior. La rebeldía no siempre se ve desde afuera. Hay miles de escaladores con trabajos normales, parejas normales, vidas aparentemente ordenadas que en su mente son tan inadaptados como Dean, que escalan los fines de semana no como hobby sino como necesidad, que en la pared son por fin completamente ellos mismos, y The Dark Wizard es un retrato milimétricamente fiel de ese fenómeno. No es la historia del atleta, sino la historia de la mente del atleta, de su corazón, de su alma, sus fantasmas y demonios. Sin proponérselo, la serie quizás cuenta también la historia de todos los que lo seguimos desde lejos en VHS piratas y revistas fotocopiadas hace casi treinta años.
El grado, el récord y la foto siempre fueron lo de menos. Detrás siempre hubo mucho más. En el fondo siempre se trató de encontrar un hogar.
La iglesia en Boulder tiene sentido ahora. No es una metáfora accidental sino una declaración: Dean Potter no fue un atleta extremo que murió haciendo lo que amaba, esa es la versión cómoda, la del lugar común que escribiría cualquier medio, sino un ser humano extraordinariamente dotado y extraordinariamente frágil que encontró en la escalada y en el vuelo la única teología que le funcionaba, y murió el 16 de mayo de 2015 intentando pasar por un espacio minúsculo en una pared de roca a más de cien kilómetros por hora, un año después de haber firmado un correo con su nombre, el de su pareja y el de su perrita. Peter, por su parte, creció en Boulder, aprendió a escalar en el Eldorado Canyon, fue a la escuela de cine y regresó a la roca, que en realidad siempre habitó (una vez lo llevé a escalar a La Escuelita, en CU) y lleva veinticinco años contando historias sobre personas que necesitan las montañas para entenderse. Creo que esa es la forma en que él mismo se entiende. Yo empecé a escalar a los quince años y terminé dirigiendo un medio sobre cultura outdoor en México porque la escalada me salvó de ser otra cosa, y porque conocí a Peter, a Nick, a Zach, a Josh y a toda esa gente que hace o presenta películas sobre inadaptados de la sociedad que escalan, corren, caminan, se pierden, se encuentran, se matan... y me reconocí en ellas.
The Dark Wizard no es una serie sobre Dean Potter. Es una serie sobre por qué necesitamos a Dean Potter, y está hecha por personas que también lo necesitaban. Es una serie que celebra la genialidad y reconoce la oscuridad.
En una época rara y difícil para Freeman y para mí, personalmente, entrar a una iglesia en Boulder resultó ser exactamente lo que me hacía falta.
The Dark Wizard se transmite en HBO y HBO Max. El primer episodio, "The Death Consequence", ya está disponible. El segundo episodio, "Dying to Flying", se estrena el 21 de abril. Los episodios 3 y 4 se publican el 28 de abril y el 5 de mayo respectivamente.
Fuentes y referencias
Cómo citar
Raul Morales. "THE DARK WIZARD: Dean Potter y la escalada como refugio de la vida y la mente". Freeman, 18 de abril de 2026. https://freeman.la/the-dark-wizard-dean-potter-y-la-escalada-como-refugio-de-la-vida-y-la-mente/






