Half Dome-3 (Escritura de Montaña)

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Texto Selección Oficial: Convocatoria Escritura de Montaña 2020.

Half Dome-3

PRIMERA VEZ EN YOSEMITE

Era mi primera vez en el valle de Yosemite. Nos encontrábamos escalando el Half Dome, una de las paredes más imponentes del mundo. Nuestro plan era escalar la pared en un solo esfuerzo, en el menor tiempo posible. Llevábamos cargando solo lo esencial para sobrevivir durante ese día en la pared: dos litros de agua, un pequeño botiquín, una chamarra ligera y un par de barritas energéticas cada uno. 

El viento soplaba cada vez más frío conforme el sol empezaba a esconderse. Estábamos navegando un mar de piedra, colgados a 500 metros de altura. La aventura apenas comenzaba. No sabíamos a lo que estábamos por enfrentar.

Era el turno de Felipe para escalar. Avanzó. Lo perdí de vista. De repente sentí un fuerte tirón en la cuerda y escuché un grito de dolor: “¡Me rompí el pie!”. 

Se me heló la sangre…

Estábamos a más de la mitad de la ruta y una evacuación representaba maniobras de descenso complicadas y peligrosas. 

En la escalada de grandes paredes hay un momento donde regresar no es una opción y la única salida es continuar escalando. 

En ese momento pasaron muchas cosas por mi mente; la incertidumbre de si podríamos continuar o si necesitábamos un rescate. 

¿A qué nos fuimos a meter? ¿Qué estamos haciendo aquí? Me pregunté. Fueron pensamientos fugaces que tuve antes de comprender que así como nosotros nos habíamos metido en esa situación, teníamos que salir de ella. 

En ese punto todavía nos faltaban 14 horas más hasta regresar al campamento base. 

Comprendí que si yo empezaba a dudar iba a alimentar más el miedo de mi compañero, y nos arriesgábamos a quedarnos paralizados.

Yo tenía que transmitirle toda la seguridad y confianza para seguir avanzando. Aceptamos que nos había faltado aclimatarnos a la roca y estilo de escalada de Yosemite, decidí regresar a mi centro, confiar en nuestras capacidades y en nuestro entrenamiento. Sabía que a pesar del accidente teníamos energía para continuar.

Todos nuestros instintos se avivaron, estábamos más alerta que nunca. No sabía cómo, pero decidí en ese momento, que iba a salir adelante con mi compañero.

Gracias a un libro que leí llamado Extreme Alpinism: Climbing Light, High, and Fast de Mark Twight, cargaba conmigo un pequeño botiquín de primeros auxilios conformado solamente por unas pastillas alagésicas y una manta térmica. Felipe tomó las pastillas, recuperó la fuerza y empezó a escalar con gran determinación. 

Ver a mi compañero con el pie roto avanzar, me inspiró, si él podía, no había razón para que yo no pudiera continuar. 

Avanzamos juntos, no fue fácil, pero logramos apoyarnos mutuamente para no detenernos hasta llegar a la cima. 

Emprendimos el regreso. Fueron 5 horas que se sintieron eternas. Luchamos contra el frío y la oscuridad buscando el camino para bajar por las rampas empinadas de roca para llegar al sendero que nos regresaría sanos y salvos al campamento base.

El dolor y el sufrimiento no lograron distraer a Felipe. Incluso durante el descenso, él guió el camino. 

En esta expedición nos habíamos enfrentado a nuestros miedos más profundos, la duda se apoderó de mi mente en el momento más crítico. Tuve que conseguir la determinación necesaria para continuar avanzando a pesar de la adversidad hasta llegar a la cima y de regreso a la civilización. 

Esta fue una prueba de resiliencia que me dejó un mensaje muy claro: “Los límites son creaciones mentales. Nuestras capacidades son más grandes, pues estamos hechos para llegar mucho más lejos de lo que pensamos”. 

Autor: Santiago de la Parra Quintana

Nacido en la Ciudad de México. 

Hijo de Alfonso de la Parra, 3er mexicano en hacer cumbre del Everest y Lenny Quintana, artista y joyera de profesión, ambos amantes de la naturaleza. 

Desde muy pequeño desarrolló el gusto y facilidad por los deportes al aire libre, desde la bici de montaña hasta la escalada y el buceo libre. 

Santiago calificó como campeón nacional en su categoría y participó en el mundial juvenil de escalada en Imst Austria 2013. Luego se enfocó en escalar las grandes paredes de Yosemite y en desarrollar nuevas zonas de escalada en Valle de Bravo. 

Hoy en día practica activamente la escalada en roca, parapente, bici de montaña, trail running,  buceo libre y kayak de río. 

“Cada disciplina me conecta con un elemento distinto. Encuentro en estos deportes una forma divertida de canalizar mi energía, meditar y equilibrarme.

Estas disciplinas se han vuelto mi forma de vida y camino para la transformación personal en todos los sentidos.” 

Egresado en: 

Administración de empresas por la Universidad Iberoamericana. 

Psicoterapia Corporal Integrativa por el instituto de Biodinámica México.

Santiago dedica parte de su tiempo a facilitar experiencias de transformación, utilizando herramientas digitales, expediciones de aventura y contacto con la naturaleza como vehículos de crecimiento personal. 

Actualmente Santiago trabaja como: 

Docente en una escuela Waldorf 

Director y dueño de Nopok ®, marca mexicana de productos de entrenamiento para escalar.  

Líder dentro del equipo directivo de Picocanoa Rodavento ®

Co-fundador de WYSE, “Expeditions for the soul” ®

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