En busca del oso (ESCRITURA DE MONTAÑA ECUADOR)

Texto Selección Oficial Convocatoria de Escritura de Montaña en Ecuador en tiempos de coronavirus. ¡Lee, comparte y vota!

Texto Selección Oficial: Convocatoria Escritura de Montaña en Ecuador 2020, organizado en colaboración por Tras las Huellas de Whymper y el Freeman Film Festival.

En busca del oso

 El páramo es para mí comprensión del inicio de la vida en la zona ecuatorial de los Andes. Provee de agua a las grandes ciudades y a los caudales de las vertientes oriental y occidental de los Andes, la cual origina vida, riega los campos y las variadas frutas y legumbres usadas para el consumo humano. También es el hogar de animales sagrados como el águila, el cóndor andino, el puma, el lobo, el tapir y el oso. Todos ellos han originado hierofanías desde la llegada de los primeros seres humanos al actual territorio ecuatoriano y han marcado su cultura para siempre. Es por esa razón que decidí acompañar a un amigo en el rastreo de osos para telemetría y estudios de comportamiento en la zona del Parque Nacional Cayambe Coca en el 2015. 

La aventura comenzó en Cumbaya, una parroquia urbana del Distrito Metropolitano de Quito, desde donde nos dirigimos hacia Papallacta en la provincia de Napo, al oriente de la ciudad. Para llegar a ese pueblito se debe atravesar la cordillera y subir al páramo para luego descender un poco e ingresar al Parque por la guardianía Baños, desde donde el camino lastrado se interna en la montaña.

 Dejamos el vehículo en dicho camino y nos dirigimos al noroeste empezando a subir una montaña cubierta de pajonal empapado de humedad, con cuerpos lacustres dispersados como lunares por doquier. Tras una exigente escalada a la cumbre y mi primera observación de un Ibis andino, encontramos las primeras huellas del único sobreviviente de la familia de los Úrsidos en América del Sur. Se trataba de enormes heces blancas, lo que comprobaba mi teoría de que no era un animal herbívoro, como me habían enseñado en el colegio porque el blanco procedía de los huesos consumidos de sus presas. 

Nos acompañaba un rastreador y antiguo cazador de pumas llamado Melchor, originario del pueblo Kiwcha de Oyacachi, ubicado varios kilómetros al norte de nuestra ubicación. Melchor poseía un estado físico y habilidades muy parecidas al animal que buscábamos, lo que le permitía seguirle el paso y, de paso, nos hacía quedar en ridículo porque mediante la radio nos informaba la ubicación del oso por debajo de nosotros y al llegar ambos ya se encontraban arriba. Poco faltaba para que nuestro oso nos saludara con la mano a lo lejos, tal como lo hacía Melchor mientras se reía de nuestra inutilidad en la radio. 

Con la ayuda de los binoculares encontramos un posible dormidero en una peña blanca y decidimos ir allá. No fue nada fácil llegar, la vegetación aún estando en páramo era tupida debido a la alta humedad y las rocas muy resbalosas, tanto que usamos cuerdas para ascender al lugar. Tras constatar que el lugar estaba vacío nos acercamos y la escena nos causó asombro al ver tres hendiduras hechas por tres diferentes animales, una a lado de la otra; lo particular era el tamaño que dependía de quién las hizo. La primera, grande y profunda, estaba ocupada por cueros de vaca y huesos pelados; la segunda, de tamaño mediano, tenía pelos marrones y huesos de presas más pequeñas; y la tercera solo tenía restos de conejos.

Enseguida adivinamos, ayudados por los desechos alrededor, eran: oso, puma y lobo de páramo. Es de suponer que ninguno de los tres coincidió en el mismo lugar a la misma hora para evitar confrontaciones potencialmente mortales; sino que, de alguna forma, tienen horarios que respetan por el bien de todos. 

Dejamos el lugar tras un nuevo reporte de Melchor que igual fracasó al llegar a una quebrada repleta de Polylepis y decidimos regresar al camino al auto. Fue entonces que Armando me pidió ver si podíamos salir por la quebrada hacia la cumbre y me separé unos metros constatando que era imposible. Al regresar a decirle la novedad, ya se había puesto en camino por otra ruta y lo seguí lo más cerca que pude para no perderme. Tras perderlo de vista un par de veces y volverlo a divisar a la tercera vez tras una pequeña loma, desapareció y al llegar me quedé sorprendido porque no lo vi. 

Llegué a un lugar pantanoso y rodeado de peñas blancas; mis botas se hundía casi hasta la rodilla en cada paso y, de repente y sin aviso, todo se quedó en silencio, las aves y el viento se callaron y un olor fétido y penetrante inundó mi nariz. Caminé muy despacio sintiendo verdadero terror buscando el origen y no daba con él, tropecé según yo con una roca y al observar eran las astas de un venado cuyos ojos abiertos me veían fijamente; una electrizante sensación recorrió mi espalda y por unos eternos minutos me sentí como presa vulnerable. Estaba en la cueva del oso; el terror se empezó a apoderar de mí, iba a gritar por ayuda pero una voz familiar diciendo mi nombre hizo que todo se relajara de repente. Armando dio conmigo y tras descubrir que era la presa de un puma, descendimos a la seguridad del auto en medio de una lluvia pertinaz. Nos invadieron las risas nerviosas por la sensación de convertirme casi en el postre de la cena de un animal sagrado con igual importancia natural y cultural que el mismo oso que nunca vi.

Autor: José Antonio Lescano Chacón

Nací el 9 de noviembre de 1979, quiteño pero de madre carchense y padre tungurahuense, lo que me permitió desde pequeño viajar y observar diferentes paisajes, plantas y animales de varios ecosistemas y latitudes. Terminando el colegio estudié medicina dos años, pero fracasé. En un giro del destino cinco años después recibí el título de Ingeniero en Sistemas Informáticos. La naturaleza siempre fue mi pasión por lo que mientras estudiaba trabajaba para viajar a diversos lugares como el Cuyabeno, Galápagos y altas montañas como el Pasochoa. Desde el 2015 me retiré de la profesión de Ingeniero y en febrero del 2020 egresé de la carrera de Guía Nacional de Turismo con la cual he cultivado pasiones como la observación de aves y el estudio de saberes ancestrales de los pueblos y nacionalidades del Ecuador.

Haz click aquí para regresar al listado de participantes y al formulario de votación. Recuerda que solo puedes votar una vez.