A la luz de la luna (ESCRITURA DE MONTAÑA ECUADOR)

Texto Selección Oficial Convocatoria de Escritura de Montaña en Ecuador en tiempos de coronavirus. ¡Lee, comparte y vota!

Texto Selección Oficial: Convocatoria Escritura de Montaña en Ecuador 2020, organizado en colaboración por Tras las Huellas de Whymper y el Freeman Film Festival.

A la luz de la Luna

Siempre ha sido interesante el irreconocible mundo de la mente. La extensa mirada de nuestro verde hogar. Y el inconfundible horizonte nubloso en el cual ambos se juntan.

El continuo temor de aventurarse siempre detuvo la idea de explorar lo desconocido. Y aun así aquí esta, sentado en la cama, terminando de atarse los zapatos. Acompañado del viento helado que viene con la madrugada. Observando la luz de la luna a través de su ventana, interrumpida por el sonido vibrante de la alarma del celular. Levanta su mochila hacia la espalda, se pone de pie y avanza hacia la puerta, la abre y deja entrar la luz de la luna perdida en el cielo. Sintiendo aquel temor de la oscuridad desconocida, tembloroso, sin saber si por el frio o el miedo. Sujetando firmemente su teléfono, avanza y da el primer paso hacia ese gran campo.

Cada paso viene lleno de energía por descubrir. Acompañado de esa melodía que solo el rio a esa hora podría darla. Observar el verde mar de la naturaleza, iluminado por las estrellas, relaja el corazón de su andar.  Siendo distractor, el ocasional sonido vibrante de la alarma en su teléfono. Sin embargo deja de lado aquellas cárceles de circuitos para ver el techo estrellado entre las ramas de esos árboles. Sintiendo libertad. Aquella libertad que siempre ha considerado que tenemos al nacer, antes de construir un muro a nuestro alrededor. Aquella visión deslumbrante llena de esperanza, que forma parte de nosotros antes de ponernos la venda de la rutina. Adentrándose en estos pensamientos, sin darse cuenta, el cansancio se ha vuelto parte de su caminar. El incesante vibrar aumenta silenciando sus pasos. Y aquella melodía del agua, ha sido opacada por el silencio ahogado del teléfono sacudiéndose en su mano. Abrazando este mundo de la cotidianidad empieza a desesperar. Los arboles a sus lados van formando muros, convirtiéndose en ese laberinto de la mente. Su rápido respirar busca anhelo encima de él. Sin embargo una cortina de oscuridad vacía no se lo permite. La luz de la luna y la  melodía del rio han sido apagadas. 

Se encuentra encerrado, por aquellas inmensas paredes de tronco. En un sistema de engranajes sin escapatoria con el cual su mente nubla la vista. Sujeta su teléfono, el cual se convirtió en una maquinaria perpetua de ruido ensordecedor y silencioso a la vez.   Agotado, rendido y sin esperanza alguna, toma asiento en el antes helado suelo y se apoya en uno de sus muros. Mira su oscuro techo que hace un momento fue su cielo, con una lágrima en su rostro decide dejarse vencer por su laberinto personal. Baja su mano y deja caer su cadena electrónica. Sin ataduras este logra sentir el húmedo césped sobre el que estaba y la corteza irregular de su espaldar.  Cierra sus ojos logrando sentir el frio acogedor del viento. Y aquel silencio abrumador, es reemplazado por la música del rio que llena su cuerpo de tranquilidad.

Abre los ojos y ve la luz de la luna desaparecer a través de su ventana. Sigue ahí, sentado sobre su cama. Amarra sus zapatos, sujeta su mochila y esta vez deja su teléfono. Después de todo el bosque, el agua y el viento lo acompañan. Abre la puerta, ahora ese foco de un naranja amanecer envuelve su vista. Volviendo a brillar en sus ojos esa esperanza que creyó perdida. Con un profundo respirar siente el suave pisar de un nuevo mundo y a pesar del temor esta vez se encuentra listo para la aventura. 

Siempre ha sido interesante el irreconocible mundo de la mente. La extensa mirada de nuestro verde hogar. Y el inconfundible horizonte nubloso en el cual ambos se juntan. Olvidando que ese muro de temor solo lo formamos nosotros. Porque, después de todo, construimos nuestras propias ataduras. 

Autor: Kevin Isaac Córdova Lozada

Kevin Isaac Córdova Lozada nació en Ambato un 19 de Junio de 1997. En la actualidad estudia en la Universidad Técnica de Ambato la carrera de Educación Básica. Entre sus pasiones se encuentran  la enseñanza, la escritura y el escultismo. Las tres son basadas en dejar su huella en el mundo y formar parte del cambio. Con el movimiento scout descubrió un nuevo mundo tanto en el aire libre como en su manera de ver el mismo. Impulsado por esto desea demostrar a otros su visión del mundo, ya sea educando a otras personas o plasmándolo en sus escritos.

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